El transporte público e infraestructura vial en época de lluvias

Cuando hay lluvias intensas, paralizan la ciudad, afectan la movilidad y aíslan sectores de la población. Por ello, urge proteger la red vial de las principales avenidas de la ciudad.

En Piura sufrimos diariamente la falta de mantenimiento vial y el desorden del tránsito y transporte. Las lluvias de verano agravan el problema y nos recuerdan esa carencia. En época de El Niño, las lluvias paralizan la ciudad, afectan la movilidad urbana y aíslan grandes sectores de la población. En poco tiempo ya sabremos si las lluvias serán más o menos fuertes. Como quiera que sea, siempre debemos estar preparados.

Proteger la red vial pavimentada de las principales avenidas de la ciudad es tarea urgente de la gestión Municipal. Si bien hay mucho que hacer, es prioritario garantizar la transitabilidad en las vías principales. Una buena acción ya realizada, es lo hecho en el tramo central de la Av. Sánchez Cerro, que debe replicarse en otros sectores.

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Sin embargo, las vías pavimentadas son solo una pequeña parte de la red vial urbana. En la periferia, donde se concentra la mayor población que usa transporte público, predominan los caminos de tierra y algunas vías integradoras que adolecen de mantenimiento. Cuando llueve, los lodazales complican la circulación y los conductores no solo arriesgan la integridad de sus vehículos, sino su vida y las de los pasajeros.

¿Qué hacer? Como medida de corto plazo o de emergencia, no tomaría mucho tiempo ni sería muy costoso darle mantenimiento a las vías no pavimentadas, identificar y habilitar corredores a los que se les podría aplicar algún tratamiento superficial, siguiendo las recomendaciones sobre el particular que se detallan en las normas de caminos de bajo tránsito (como imprimación reforzada, sello con emulsión asfáltica, estabilización superficial con algún aditivo tipo polímero, etc.).  Si bien no sería una solución definitiva, al proteger ahora la superficie y mantenerla en buen estado durante la época lluviosa, favorecería a la población más alejada del centro que es la que sufre más el aislamiento y las dificultades para desplazarse. Habría que tener lista la maquinaria y garantizar el abastecimiento de combustible.

Por otro lado, en épocas de emergencia el transporte público suele tener interrupciones. Las más críticas suceden cuando por precaución, la autoridad decide cerrar los puentes al tránsito vehicular. Igual se cierran las calles cuando las vías canal están llenas de agua y se dificulta o interrumpe el tránsito. Las rutas alternas para el transporte público se pueden plantear desde ahora.

En los momentos críticos, como cuando hay cierres de puentes, podría activarse un sistema de transbordo para que los usuarios no se vean perjudicados. Los transbordos son una práctica común en sistemas de transporte organizados. Evidentemente, el Plan Regulador de Rutas no ha funcionado como se esperaba y lo más probable es que la posibilidad de trasbordos ni siquiera se haya analizado en los estudios previos. La Municipalidad, junto con las empresas y gremios de transporte, están a tiempo de corregir e implementar medidas a favor de la población.

El caos del transporte y la precariedad de la infraestructura vial complicarán la movilidad en época lluviosas durante un evento El Niño. Que la emergencia sirva para valorar la importancia del mantenimiento vial continuo y la necesidad de una organización seria del transporte público masivo.