La necesidad de un Senado regional

En pocos días se iniciará la segunda legislatura y por eso es oportuno referirnos a la necesidad de debatir y aprobar una reforma constitucional que retorne la segunda cámara. Si bien se trata de un tema poco popular y, para la mayoría de ciudadanos, menos prioritario que otros asuntos para tratar en el Congreso, debemos destacar la dimensión regional y balance que aportaría una Cámara de Senadores en nuestro sistema político.

En primer lugar, como hemos adelantado, el Senado se convertiría en una Cámara Regional, pues su criterio de elección sería territorial bajo un principio de igualdad (dos senadores por cada Región), lo cual favorecería el debate y discusión de los temas regionales, dejando a la Cámara de Diputados los temas de “política doméstica”, que son más mediáticos y el día a día de las relaciones entre el partido de gobierno con las bancadas de oposición.

Un segundo aspecto importante para tener en cuenta es la necesidad de confiar al Senado la tarea de nombramiento del Contralor General de la República, Los directores del Banco Central de Reserva, el Defensor del Pueblo y los magistrados del Tribunal Constitucional; pues, al tratarse de una Cámara que no participa de la investidura al Presidente del Consejo de Ministros y que tampoco goza de la facultad de interpelación, invitaciones, censura y rechazo de la cuestión de confianza, posee un “clima político” de menor crispación y, por tanto, más estable para lograr consensos y una pronta toma de decisiones de importancia para las regiones y el país.

Finalmente, en el marco de la separación de funciones, el Senado está llamado a convertirse en un efectivo contrapeso al interior del Congreso, pues realizará una segunda revisión de los proyectos de ley gracias a su diferente composición parlamentaria.