Jorge Timaná Rojas

Las carreteras y el Fenómeno El Niño

El Niño trae con él las lluvias que activan las quebradas, arrasan alcantarillas, afectan puentes y malogran carreteras, alterando la vida en la Región. ¿Estamos preparados para enfrentarlo?

Se viene El Niño y con él las lluvias. Estas activan las quebradas que arrasan alcantarillas, afectan puentes y malogran carreteras, alterando la vida en la Región. ¿Cómo se encuentran las carreteras? ¿Qué tan preparados estamos para enfrentar El Niño? Para graficarlo,  describiremos un caso particular que afecta el tránsito de miles de personas, el abastecimiento de combustible y de alimentos en la Región: la Carretera Sullana – Talara.

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El mantenimiento de carreteras es fundamental para su conservación.

Para quienes cotidianamente usan esta carretera, llama la atención el rápido deterioro que se observa últimamente en la carpeta asfáltica. Antes, se concentraba en una zona adyacente a los campos de cultivo de Ignacio Escudero; ahora, se está ampliando a toda la ruta. Así, la aparición de huecos y baches no solo afecta la transitabilidad de la vía sino también la seguridad, pues se incrementa el riesgo de accidentes en la zona.

En este tramo, recientemente se ha inaugurado el puente la Manuela y se construye el Pasamayito, importantes obras que forman parte de las 21 intervenciones que el Ministerio de Transportes (MTC) tiene programadas para la “Rehabilitación del Eje vial N° 01 Piura – Guayaquil, Perú – Ecuador”. A inicios de año, el MTC anunció, como parte de la inversión para el  primer trimestre del 2016, el mantenimiento del tramo Sullana – Talara.

El mantenimiento de carreteras es fundamental para su conservación, pero como todo parece indicar, el verano será lluvioso y lo que se ha programado tendría que ser postergado. Hasta hace unos meses, el tramo Sullana – Talara estuvo concesionado; y durante cinco años se realizaron labores de mantenimiento rutinario y periódico. Aun cuando en algunos tramos siempre fue evidente que se requería más que mantenimiento superficial, estas labores preservaban el estado del resto de la carpeta asfáltica.

Ahora, no se observa mantenimiento y es impresionante la rapidez con la que aparecen huecos a lo largo de la ruta; esta situación será crítica en el verano, para el que se anuncian lluvias fuertes. Quienes hemos vivido los eventos del 83 y del 98 conocemos los riesgos que implica lidiar con las quebradas La Débora, la Manuela, Pasamayito, Peroles o Samán, solo por mencionar algunos puntos críticos en la carretera.

Por este motivo, junto con el aprovisionamiento de ayuda, que comienza a llegar con anticipación a la Región, urge conocer el estado de los puentes de las ciudades y de las carreteras, así como los planes de contingencia ante eventuales cortes. Es muy necesario que los usuarios de la carretera conozcan con anticipación los planes, para poder reaccionar adecuadamente.

En el caso particular de la carretera Sullana – Talara, se debe saber qué medidas se tomarán en las zonas donde aún existen los desvíos que, provisionalmente, se construyeron para recuperar la transitabilidad luego de El Niño 98.  Diecisiete años después nos visitará nuevamente un Niño, y las obras provisionales siguen ahí, seguramente con muy pocas probabilidades de alcanzar la mayoría de edad.