MSc. Rodolfo Rodríguez

Niveles de la prevención ante el fenómeno El Niño

Ante la inminente llegada de un verano lluvioso, en la costa norte del Perú, asociada a las actuales condiciones de El Niño, se recomienda medidas preventivas en los diversos sectores.

Ahora que es inminente tener un verano 2016 lluvioso, en la costa norte del Perú, asociado a las actuales condiciones de El Niño, se está recomendando tomar una serie de medidas preventivas, en los diversos sectores. El objetivo es mitigar, al menos,  los efectos adversos de esas posibles fuertes precipitaciones. ¿Cómo aumentar los niveles de éxito de estas medidas? 

Lluvias 2008 4

Las medidas preventivas deben contener la planificación y la organización vecinal para enfrentar el problema.

En cualquiera de los grandes problemas que el hombre y la sociedad enfrenten,  las medidas que se tome serán más efectivas en la medida en la que estas se adopten (y ejecuten) desde diferentes niveles de la sociedad civil y de los gobiernos; la efectividad se incrementa si las medidas que se adoptan son multidisciplinarias y logran una mayor participación. Por ello, las instituciones y las empresas no deben ser ajenas a la planificación de tales medidas, en este caso, para enfrentar a un fenómeno climático que afecta fuertemente a casi todas las actividades productivas de la región norte del Perú y, en consecuencia, el desarrollo del país.

En una sociedad organizada, o que se estime serlo, las medidas preventivas deben empezar desde el nivel doméstico, luego, extenderse al nivel vecinal y al nivel urbano o metropolitano. Estas deben ser complementarias a aquellas que adoptan los gobiernos locales (distritales y provinciales), regionales y el gobierno central.

Construcciones1

El lugar de emplazamiento de las edificaciones y la seguridad en las construcciones son parte de las medidas preventivas ante cualquier fenómeno.

A nivel doméstico, las medidas de prevención temprana comienzan cuando el un (o una) jefe de familia decide el lugar de emplazamiento de su vivienda. Antes que nada, debería asegurarse que la zona en la que se construirá la vivienda no sea inundable. El diseño es otra fase importante. Debe contar con un adecuado sistema de evacuación de aguas pluviales; prever que estas sean evacuadas a la calle y no a los desagües.

En este sentido, del diseño de viviendas con techos a dos aguas es el más conveniente. Sin embargo, últimamente se aprecia que muchas viviendas y condominios se han diseñado y construido con techos planos. En las zonas rurales, se debe procurar viviendas con material noble y en partes altas. En lo posible, ha que evitar construirlas con materiales que son presa fácil del agua de lluvia como el adobe y la quincha.

Prevención vecinal
A nivel vecinal y urbano es necesario identificar la eficiencia de la evacuación de aguas pluviales por las calles, hacia partes bajas o hacia los ríos, de tal manera que no se afecte a otras viviendas o poblados. Los vecinos deben ser participes de acciones cívicas para enfrentar emergencias como parte del sistema de defensa civil. Así, se debería conformar brigadas de ayuda y rescate y promover la participación activa en los simulacros.

Los gobiernos locales, distrital y provincial, deben contemplar, en su plan regulador y de crecimiento urbano, la adecuación de las infraestructuras urbanas de todo tipo (viviendas, escuelas, hospitales, edificios públicos, etc.) para que sean resilientes a los eventos de El Niño de cualquier magnitud.

Es muy importante, también, que las autoridades se mantengan firmes y no permitan invasiones o asentamientos humanos en zonas inundables o en los lechos de quebradas. Pocas o ninguna ordenanza municipal se dan para evitar que esto suceda, por lo que se genera un crecimiento desordenado de las ciudades, sin considerar el factor climático y medidas de seguridad.

El rol de los gobiernos regional y nacional
A estos gobiernos les corresponde aprovechar las treguas que da El Niño, a veces  con varios años de sequía o años normales. En estos periodos se debe hacer la planificación y obras que conlleven a adecuar a las infraestructuras para soportar a un El Niño de cualquier magnitud. Estas instancias gubernamentales deben ayudar a las instituciones públicas y privadas a generar conocimiento sobre El Niño y sus impactos en nuestra región y estrategias para mitigar sus efectos adversos así como tratar de aprovechar algún impacto positivo (reforestación, nivel de los acuíferos, etc.).

Se debe actuar permanentemente en lo relacionado a El Niño y no solamente en el momento en que se escucha se su posible ocurrencia.

Este año, 2015, por primera vez se ha realizado un simulacro de fenómeno El Niño en el que se ha probado la capacidad de respuesta de la población y de las autoridades ante las emergencia que nos plantea la ocurrencia de estos fenómenos. Es muy bueno este tipo de ejercicios; pero, es necesario concientizar a la población para que tenga una mayor participación.

A nivel empresarial, la prevención de El Niño debe contemplar posibles magnitudes de estos eventos (débil, moderado, fuerte o muy fuerte) y, para cada uno de esos escenarios, tener diseñado un plan de acción o contingencia.

La lluvias ocurridas en el verano de este año (2015), con valor acumulado dentro de lo normal (75mm) hacen prever que el periodo de extrema sequía, como los años de 2013 y 2014, ya se superó y que se avecinan años normales o por encima de lo normal, en cuestión de lluvias.

El acondicionamiento de la infraestructura regional de todo tipo para afrontar lluvias, así como para almacenar y aprovechar adecuadamente el recurso hídrico, debe ser previsto en todas las instancias. La infraestructura vial, carreteras, caminos y puentes deben ser reparados o construidos adecuadamente para evitar su deterioro por lluvias asegurando el transporte y evitar el aislamiento de pueblos.