Arquitecto Pedro Escajadillo

“No tenemos una cultura de mantenimiento”

Las zonas monumentales no son solo los edificios, sino también las plazas, calles, avenidas… Frente a El Niño, muchas no cuentan con drenajes ni sistemas adecuados de evacuación pluvial.

El arquitecto Pedro Escajadillo explica que El Niño es un evento puntual que se caracteriza por el volumen e intensidad de las lluvias. “Lamentablemente no se han hecho suficientes obras para responder a esos volúmenes: drenajes, canaletas u otras que hagan que el agua discurra para evacuarla fácil y rápidamente”.

SOS casonas en peligro de1

Indica que como varias de las calles de Piura, los edificios monumentales como  el excolegio San Miguel, la Iglesia de Sechura y otros no están preparados para El Niño, aún cuando Piura debería aprender a convivir con este fenómeno que ocurre cada cierto tiempo en la costa norte del Perú. Aseveró que las casonas están cada vez más deterioradas, porque “no tenemos la cultura del mantenimiento… Queremos que nuestra casa dure 100 años o más, pero nunca barremos el techo ni reparamos nada ni le damos mantenimiento”.

Casonas

Como ejemplo también menciona la Casona del excolegio San Miguel, ubicada en la Plaza Merino.”Una parte de la pared de la fachada se ha caído; el resto se nota que está en peligro y que se puede caer en cualquier momento. Sin embargo, hay un proyecto completo para restaurarla y darle un nuevo uso, que está en manos del Gobierno regional; pero, hasta ahora no se hace nada”.

Asimismo, señaló que la casa de la Hacienda Sojo (en el distrito Miguel Checa- Sullana) tiene un valor histórico y arquitectónico importante, pero “está muy deteriorada. La han tenido que apuntalar con palos y fierros, para que no se caiga; y no se hace nada más”. Indicó que, lamentablemente, esos monumentos están un poco abandonados y no tienen ningún tipo de soporte para poder enfrentar los efectos de El Niño: ni materiales, ni drenajes apropiados”.

El experto recomendó que en los meses que aún faltan, antes de que lleguen las lluvias, las autoridades municipales, regionales, el Ministerio de cultura y los vecinos trabajen coordinadamente para tomar medidas de protección del patrimonio. “Además, podrían pedir la participación de los colegios profesionales (de arquitectos, ingenieros, etc.), pues a veces las instituciones estatales no cuentan con el personal necesario para realizar estos trabajos”.

¿Quiénes dañan el patrimonio?
Escajadillo señaló que el deterioro y la destrucción del patrimonio “mata lentamente la identidad de una ciudad”.  Dijo también que hace falta que los propietarios de monumentos históricos tomen conciencia del valor de estos. Inclusive, expresa, a veces los mayores daños los ocasionan los dueños, y no los fenómenos como El Niño.

Casona de Sojo

Casona de Sojo, distrito Miguel Checa, Sullana.

“Por esta situación compleja, la serie de trámites y costos que demanda la protección patrimonial, el mantenimiento, mucho mejor para los dueños que la propiedad se pierda, se caiga o se destruya para poder venderla o construir sobre ella…  Hay que sensibilizar a los dueños para que vean el valor que tienen esos edificios, para que lo miren como un recurso del cual pueden obtener muchos beneficios porque son únicos, son singulares, le da identidad a la ciudad, etc. Y, que existan los incentivos necesarios: municipales, tributarios, etc. para que la gente se anime a conservar y mantener los monumentos, lo mejor posible”.

Finalmente, el especialista sugirió tomar medidas particulares para cada caso y priorizar lo que se debe proteger de todas maneras.