“Vivir un intercambio es una de las mejores decisiones mientras estás en la universidad”

Dos alumnas de la UDEP Campus Lima participaron en el Programa Internacional de Verano 2015 de la Universidad de Sun Yat-sen (China).

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Gracias al convenioque la Universidad de Piura suscribió con la Universidad de Sun Yat-sen, Karen Rojas y Natalia Saldívar, estudiantes del programa académico de Administración de Empresas, viajaron para participar de un programa internacional de verano en el sur de China.

El programa incluyó, por las mañanas, clases de chino mandarín básico, y, por las tardes, clases a escoger de economía o política China. La alumna Karen Rojas contó algunos detalles de su experiencia.

¿Cómo fue el proceso de selección para participar del programa?

No fue tan complicado como lo esperamos. Solo se necesita un poco de responsabilidad para cumplir con las fechas de entrega de documentos solicitados. Lo bueno fue que la Dirección de Relaciones Internacionales de la UDEP y las personas encargadas del tema en la Universidad Sun Yat Sen nos ayudaron con todas las dudas que tuvimos.

¿Qué actividades realizaron en la Universidad de Sun Yat-sen?

El programa consistió en clases por la mañana de chino mandarín básico y en la tarde tuvimos la opción de escoger un curso de economía o política china. El  aprendizaje teórico que recibimos fue muy bien combinado con las lindas experiencias vividas durante el viaje.

Apenas llegamos, nos acogieron muy bien. Participamos de una ceremonia de bienvenida donde nos presentaron a nuestros buddies (estudiantes chinos que nos apoyaron y orientaron). Luego, realizamos juegos de integración que sirvieron para conocernos y entablar confianza.

Una de las actividades que organizó la universidad fue una visita a la fábrica de pianos “Piano Pearl river”. Ahí pudimos ver, paso a paso, como se fabricaban estos instrumentos musicales. Recuerdo que al final de la visita, dos compañeros nos deleitaron tocando algunas piezas de música en el piano. Además de los eventos programados por la universidad, los estudiantes extranjeros nos reuníamos para visitar algún lugar nuevo.

 

Después del viaje, ¿cuál es la visión que ahora tienes sobre multiculturalidad?

Cuando uno va a otro  país, al principio, tiene mucha incertidumbre, pero luego notas que todos los demás alumnos extranjeros están en la misma situación que tú y la mayoría de ellos comparte tus ganas de conocer nuevas personas, lugares, culturas y de pasarla bien. Hacer un intercambio es una increíble oportunidad para conocer personas de diferentes culturas y estilos de vida reunidos en un solo sitio; definitivamente he aprendido mucho de ellos y espero que ellos también lo hayan hecho de mí.

¿Pueden mencionar tres enseñanzas o mensajes que les dejó el viaje?

Más allá de haber adquirido valiosos conocimientos teóricos, el pequeño periodo que pasé en el extranjero me permitió aprender un poco más de mí misma y de la cultura china. Ya que al estar tan lejos de casa lo único que te queda es adaptarte y pasarla bien.

Creo que el irse de intercambio es una de las mejores decisiones que se puede tomar mientras que estas cursando la universidad. Te abre horizontes y te demuestra que el mundo es más grande de lo que uno se imagina. Ahora, luego de haber realizado el viaje, puedo decir que tengo amigos en todas partes del mundo. Es en definitiva una experiencia que recomiendo a todos y que sin dudar la volvería a repetir. Prefiero vivirlo a que me lo cuenten.

¿Tienes alguna experiencia que deseas compartir?

Luego de haber culminado el curso en la universidad Sun Yat Sen, fui con unos amigos a visitar Hong Kong. Esta ciudad, a primera vista, parece ser como muchos la llaman “La ciudad que nunca duerme”, pues hay demasiadas personas por las calles hasta altas horas de la noche, tiendas y centros comerciales abiertos hasta la madrugada y extranjeros por todas partes. Sin embargo, conocimos una parte de Hong Kong que sí duerme. Este es el pueblo de Tai O, ubicado en la isla de Lantau, cuyas actividades principales son la pesca y el turismo.

En aquella ocasión, mientras caminábamos entre las callecitas de Tai O, vimos a una mujer tomando un vino de origen australiano, y sin dudarlo, uno de nuestros compañeros de Australia se le acerco a preguntarle en qué parte de Hong Kong lo había conseguido. Ella no lograba entender muy bien el idioma en que le habló mi amigo. Sin embargo, como no podía respondernos, nos invitó a sentarnos con ella a probar dicha bebida. Luego, para nuestra sorpresa, descubrimos que era su cumpleaños y, poco después, llegaron todos sus familiares con mucha comida casera. Nos invitaron a acompañarlos y a celebrar con ellos. Fue, sin duda, la mejor forma de conocer la cultura asiática.