El reto del nuevo gobierno: humanizar la educación

Hay que priorizar la formación de las personas antes que las técnicas, evitar que se esparza la visión del ‘clientelismo’ en las instituciones educativas y desterrar el centralismo, señala el exdecano de Educación, Pablo Pérez.

Desde hace algunos años, la Educación ya no es la Cenicienta ni el Patito feo en los planes de gobierno. Está recuperando el sitial que merece y que tuvo antaño. Sin embargo, anota el doctor Pablo Pérez, docente y exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Piura, hay que evitar que se esparza la visión del ‘clientelismo’ en las instituciones educativas, desterrar el centralismo y fortalecer  la formación de las personas, antes que las técnicas, sostiene.

Pablo Pérez

Al respecto, el doctor Pérez señala que priorizar la formación “depende, fundamentalmente de que las autoridades del Ministerio de Educación entiendan que la Educación necesita de la creatividad y de la formación de los formadores sobre todas las cosas”.  Explica que hace falta que la educación sea exigente en todos los aspectos: personalidad, valores, inteligencia y conocimientos. “Si no es así, se origina un país con gente mediocre intelectualmente, pobre en valores y sentimentalmente superficial, incapaz de grandes tareas”.

El doctor Pérez, docente de pre y posgrados de Educación, señala que si bien hay (y ha habido) una importante inversión del Estado en la capacitación de profesores, en los programas de ayuda para los alumnos y docentes (becas); en infraestructura e implementación educativa; y en políticas remunerativas de los profesores, aún no se soluciona el problema de aprendizaje y “los alumnos y profesores necesitan recuperar su enorme capacidad de pensar, su  libertad para poder hacer cosas nuevas e investigar”, enfatiza.

Formación antes que la técnica
Pérez Sánchez confirma que el deber ser de la Educación es la formación de personas. Hasta hoy, dice, los mayores esfuerzos se han dirigido al mejoramiento de las técnicas educativas, olvidando que la formación de los educadores debe ser integral, “basada en el profundo conocimiento de su materia, el dominio de una gran variedad de técnicas que le permitan adecuarse a ella, de los alumnos y las condiciones materiales; acompañados de una gran creatividad para adaptarse a las circunstancias. El problema de aprendizaje no se soluciona con la imposición de una técnica ni la automatización de los educadores, obligados a unos parámetros impuestos”, sostiene.

Subraya la necesidad de la “recuperación científica y humana de los profesores para que su relación con los estudiantes sea formativa en todos los niveles: científico, humano, cultural… Continuar con una educación basada simplemente en la técnica, propuesta por el ministerio o cualquier otra entidad, solo generará empleados de estas instituciones; no personas o maestros”.

Educación 2

Actualmente, indica, las autoridades tienen “clarísima la necesidad de mejorar a los educadores y de fomentar la educación. Han hecho muchas cosas buenas al respecto: como la inversión de tiempo y dinero”; sin embargo, en todos los casos se le ha dado demasiada importancia a la técnica imponiendo unos programas de formación desequilibrados. “Se necesita comprender que lo más importante es la categoría humana de los profesores, el conocimiento científico de lo que enseñan y el modo de hacerlo”, anota.

Conocimiento y técnica
Pérez Sánchez explica que la técnica y el conocimiento o la formación del profesor no tienen por qué ir cada cual por su lado, “deberían ir de la mano, para lograr un desarrollo auténtico de la Educación. La formación de los profesores, del nivel básico hasta el universitario, y la enseñanza deben ser ricas en contenido y dejar espacios para la creatividad y la utilización de la técnica más conveniente”.

Indica que quizá la preocupación por la técnica, antes que por el conocimiento, se origina en la inclinación a la novedad y el seguimiento a las modas que se da en el mundo actual. “Se pone de moda una técnica y luego otra; y se piensa que toda la educación, desde la inicial hasta la universitaria, se aprende de la misma manera. Se acude a una información procesada, basándose en una determinada técnica, con la ilusión de que es la solución, olvidando la variedad de personas y situaciones y toda creatividad”.

Por otra parte, está ese afán del hombre ‘moderno’ de “pasarlo bien; ganar plata; ser competitivo y todo este tipo de cosas que no son el mejor ideal para la educación. Además, el  interés por lo práctico hace que se busquen aprendizajes concretos en la hiperespecialización, que nada tiene que ver con una auténtica formación educativa. Los conocimientos de un profesor se reducen cada vez más a una sola cosa o aspecto concreto. Ya no tiene esa sed de conocimiento, de aprender cada vez más. Es una de las causas de que se estén acabando las carreras humanísticas y puramente científicas”.

El Dr. Pérez señala también que el problema ha empezado a agudizarse en los últimos años. “Ahora nos encontramos con que los profesores reciben en los colegios todo el currículo de lo que deben enseñar cada año, en cada clase, en cada aspecto. También se les dice cómo hacerlo. Hay un centralismo que es absolutamente contrario a lo que es la educación  y que está acabando con la creatividad de los profesores y quizá acabe aburriéndolos…”.

Reto del próximo quinquenio
Pérez Sánchez señala que no se debe aspirar a tener colegios y universidades estándar pues “se atenta contra la creatividad, el conocimiento, las aspiraciones intelectuales de la gente y de toda ilusión. Si se sigue ese camino, en algunos años, solo habrá profesores que no tengan nada que enseñar ni sabrán cómo animar o entusiasmar a la gente”. El ideario de los colegios, la ilusión por una determinada forma de enseñar, se ve estrechada por las imposiciones de una concreta forma de ver, salida del ministerio y copiada de cualquier lugar extraño, comenta.

Educación 1

Asimismo, se muestra en contra de los controles burocráticos y modos de enseñanza que dificultan la bondad de la tarea docente. “La libertad, creatividad e inquietud científica e investigadora, depende fundamentalmente de la ilusión del docente, que se está viendo cercenada por el control y el trabajo administrativo, tanto en los colegios como en la universidad”.

Por otra parte, Pérez Sánchez recomienda que los directivos de las instituciones educativas, de todos los niveles, y del Ministerio de Educación, hagan lo posible para que no se esparza la visión del ‘clientelismo’ “que hace que todo se vea como un negocio o comercio, también la Educación. Hay que fortalecer el contacto con las personas y verlas como tales”.

Es importantísimo, dijo, “recordar que de la Educación depende el ser del hombre y de la sociedad en su conjunto. El desarrollo de los valores y de las virtudes humanas nace en la familia y se refuerza en el colegio. Ocurre igual con el despertar y el progreso de la inteligencia, está en los colegios. Cuando un alumno sale del colegio, la inteligencia debe estar madura, con las capacidades desarrolladas, si esto no se consigue en esta etapa; será muy difícil (o hasta imposible) hacerlo en la universidad”.

Esperemos que en los próximos años, especialmente en el siguiente quinquenio, se siga apostando por la Educación; pero, sobre todo, por recuperar su deber ser: la formación del hombre. Si bien, la técnica es importante, lo es mucho más el conocimiento; por ello, humanizar la educación debe ser el reto, de este y los próximos años.

(Artículo publicado en el suplemento Semana. Diario El Tiempo, 21/02/2016).