Carlos Martínez de Aguirre

“Hoy tenemos más libros sobre cómo ser un buen padre, pero hemos perdido el norte sobre cómo ser una familia”

El catedrático de derecho civil y director de The Family Watch visitó Campus Lima para compartir con los docentes su experiencia en el campo de persona y familia.

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El doctor Carlos Martínez de Aguirre, catedrático de la Universidad de Zaragoza, ha centrado su trabajo en el derecho de familia y de la persona. Además de ser presidente de The Family Watch, su experiencia lo lleva a concluir que se trata de temas que tienen componentes muy técnicos, pero que también son socialmente relevantes.

Desde inicios de los años noventa a la fecha, ambos derechos han cambiado sus conceptos. “Si hubiésemos hibernado a un jurista de inicios el siglo XIX y lo despertáramos ahora, habría muchas palabras que le resultarían desconocidas (microondas, televisor, frigorífico…), pero otras, como matrimonio o familia, le parecerían conocidas. Sin embargo, al ahondar en los conceptos, se daría cuenta que estos ha cambiado radicalmente, y que ya no significan lo mismo: No han cambiado las reglas del juego sino que ha cambiado el juego en sí mismo. El problema es que, tratándose de Derecho de Familia, no sabemos muy bien a qué jugamos. Hay un planteamiento inercial: se reforman conceptos y contenidos, sin saber muy bien ni por qué ni para qué”. Tal es el caso de las legislaciones sobre familia, matrimonio, adopción, entre otras.

Pero este cambio de concepto no supone necesariamente una mejora. Sobre el particular, el profesor Martínez de Aguirre señala: “Hoy tenemos más libros sobre cómo ser un buen padre, pero hemos perdido el norte sobre cómo ser una familia. Ha habido una fuerte inversión económica y social en mejorar las relaciones familiares, y sin embargo, es evidente el descenso en los índices de calidad de vida familiar: disminución de la nupcialidad, aumento de las rupturas familiares, y de las patologías ligadas a dichas rupturas, etcétera. Muchas veces se mira a Europa y Estados Unidos como referentes culturales, pero quizá no estemos tomando lo mejor de esas sociedades, sobre todo en el ámbito familiar”.

Frente a esta visión aparentemente apocalíptica, aparece lo que el profesor Martínez de Aguirre llama “la tozudez de la naturaleza humana”. Luego explica: “Tendemos naturalmente a fortalecer nuestras relaciones familiares. Por ejemplo, los padres están casi programados para pensar en cuidar siempre a sus hijos. Por otro lado, se constata que la familia sigue siendo una de las instituciones más valoradas por la gente. Por eso hay una tendencia natural a mejorar la calidad de las relaciones familiares… siempre y cuando nos dejen”.

Para el profesor Martínez de Aguirre, estas realidades son permanentes e inmutables, porque están ligadas a algo que es también permanente, que es nuestra forma de procrear, y las necesidades de atención y cuidados de los niños; ello, a pesar de ser cuestionadas por medios de comunicación o desde culturas donde estos conceptos han entrado en crisis. Sin embargo, incluso en estas culturas, la familia sigue siendo esa variable importantísima “aunque algunas sociedades lo hayan olvidado”.

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