¿Qué evalúan los exámenes: memoria o inteligencia?

Albert Einstein decía que la educación era lo que quedaba después de olvidar lo que se aprendía en la escuela.

En una entrevista concedida a EFE, el profesor Robert Swarts de la Universidad de Massachusetts afirma que los exámenes que se administran en los colegios no muestran la inteligencia, la creatividad ni tampoco contribuyen a su desarrollo, pero que sí prueban puntualmente la memoria de los alumnos.

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Él sostiene que se deben preparar exámenes que prueben las capacidades, habilidades y conocimientos de los alumnos, más no su memoria. Asimismo, declara que hay profesores que “preparan” a sus alumnos para las pruebas haciéndoles repetir y repasar los conocimientos aprendidos; así, el aprendizaje se convierta en algo aburrido y sin significado.

Finalmente, menciona que la famosa prueba PISA (Program for International Student Assessment) inicialmente fue diseñada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para contrastar los resultados en unos y otros países, y para mostrar “algo más que memoria”; sin embargo, reconoce que eso ha suscitado muchas críticas en diversos países pues estos exámenes obvian muchas de las potencialidades de los alumnos.

Es necesario hacer un profundo análisis en todos los niveles de nuestro sistema educativo y evaluar concienzudamente en qué porcentaje nuestros exámenes, prácticas, controles de lectura, exámenes de ingreso a las universidades y otros, evalúan la memoria y no las capacidades, habilidades y conocimientos de los alumnos.

Este análisis nos permitirá modificar realmente los instrumentos de evaluación y examinar integralmente a nuestros educandos teniendo en cuenta todas las capacidades, tipos de aprendizaje, inteligencias múltiples y pensamiento crítico, obteniendo así mejores resultados con una justa y verdadera evaluación.

Recordemos, que el rol del docente es ser un guía y facilitador del aprendizaje, que abra la mente de los alumnos, desarrolle su capacidad crítica y los induzca a descubrir por sí mismos. La tecnología de hoy  permite que los alumnos se enteren de cualquier tema, pero el rol del profesor es guiarlos para que sepan distinguir entre lo correcto y lo que los hará mejores personas y alumnos, convirtiendo lo aprendido en herramienta útil que desarrolle sus deseos de aprender autónoma y críticamente.