Universidad y sapiencia

Se han cumplido veinticinco años de la instauración de los Estudios Generales en la Universidad de Piura. Por este motivo, caben algunas reflexiones sobre la formación básica universitaria.

Por Luis Eguiguren Callirgos
Profesor Facultad de Humanidades
Universidad de Piura

Se han cumplido veinticinco años de la instauración de los Estudios Generales en la Universidad de Piura, que han continuado desarrollándose con la formulación y realización de sucesivos planes de formación humanística. Por este motivo, caben algunas reflexiones sobre la formación básica universitaria.

El interés de fomentar esta formación en la UDEP coincide con su fundación. Hay que reconocer que, justamente con la enseñanza de las Artes Liberales, se emprende la existencia de la UDEP y de la Universidad en la historia universal. En las circunstancias del siglo XXI, sin embargo, las disciplinas sapienciales y las especulativas en general experimentan apreciable desdén. Nuestro país no es una excepción.

¿Por qué este desdén? La explicación se halla en el contexto nihilista en el que se ha ido desembocando, después de los fallidos intentos de un supuesto progreso al margen de las concepciones cristianas, vistas —desde centurias atrás— como un límite para la auténtica libertad, como un freno medieval y oscurantista para el genuino mejoramiento de la calidad de vida.

En tal contexto, la trascendencia se aparta del horizonte como una quimera. Se afirma entonces carpe diem: disfruta el instante. Comamos y bebamos porque mañana moriremos. Juguemos: homo ludens. Fabriquemos: homo faber. Produzcamos con eficiencia la verdad como un objeto más de consumo.

El utilitarismo se yergue en la Universidad. Lo que ofrece utilidad inmediata es lo que causa más interés, cuando se pierde el sentido de la trascendencia. Las universidades tienden a convertirse en escuelas de artes y oficios. No es que haya que menospreciar a estas escuelas, como ha pasado, al intentar convertir tantas instituciones de educación superior en universidades, como si la universitaria fuera la única educación superior valiosa.

Es preciso bogar contra corriente, continuando en el afán de la búsqueda de la Verdad, del Bien, de la Belleza y de la Unidad a través del cultivo de las disciplinas sapienciales y de las Bellas Artes en la Universidad.

El espíritu cristiano en el que se gesta la Universidad en general, y la UDEP en particular, tiene como rasgo definitivo el optimismo, la confianza en el triunfo del Bien. La plegaria se eleva, por supuesto, ante un mundo desorientado. Es preciso renovar, con el testimonio y constantemente, la confianza en una trascendencia; y hacer vida el llamado del Papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate. Buscar la verdad, no solo la utilidad, para permanecer en la caridad, en el verdadero amor, que une a Dios y a todos con Él entre sí, nos dará esa calidad de vida que busca el corazón de todos.