Hacia un plan maestro para la gestión del agua y del alcantarillado

Desde el Instituto de Hidráulica, el ingeniero Francisco Arteaga analiza la problemática del sistema de saneamiento en la región Piura.

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La situación del sistema de saneamiento se complica aún más en la región norte del Perú, gravemente afectada por el reciente Niño Costero.

El estado del sistema de saneamiento se ha convertido en una de las principales preocupaciones para los piuranos. Las fuertes lluvias y los desbordes del río han producido desabastecimiento de agua y el colapso de los desagües en diversas zonas de la región. Ante este panorama, los pobladores se encuentran expuestos a diversas enfermedades, no solo por la presencia de zancudos, basurales y aguas servidas, sino por el polvo contaminado con estas aguas, que invade la ciudad.

Según explica el ingeniero Francisco Arteaga, director del Instituto de Hidráulica de la Universidad de Piura, el principal problema con el alcantarillado en las ciudades costeras es la falta de un sistema de drenaje pluvial. Mientras no exista dicho sistema, el alcantarillado seguirá colapsando de manera recurrente en épocas de lluvia, ya que no cuenta con la capacidad hidráulica suficiente para manejar todas estas grandes masas de agua.

A este problema, se le suma la falta de cultura por parte de los usuarios, que utilizan los alcantarillados como si fueran basureros, arrojando residuos sólidos en las redes de drenaje. Como mencionó anteriormente el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Edmer Trujillo, el principal problema ha sido que mucha gente ha quitado la tapa de los buzones del desagüe para drenar el agua de las lluvias, originando que gran cantidad de arena y otros  sólidos ingresen al sistema, obstruyendo y colapsando los colectores del alcantarillado.

Para concienciar a los usuarios, el Dr. Arteaga sugiere un trabajo coordinado con las instituciones educativas, las universidades, las instituciones civiles y los líderes de la región para difundir la importancia del cuidado y de la gestión responsable del agua, un líquido cada vez más escaso.

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Muchas veces los usuarios arrojan residuos sólidos en las alcantarillas, lo cual genera el colapso de las redes de drenaje.

Por un mejor sistema de abastecimiento
El problema en el sistema de saneamiento de Piura no se reduce al alcantarillado, sino también a las redes de abastecimiento de agua potable. De acuerdo a estadísticas del Banco Mundial, el 86,7% de la población en nuestro país tiene acceso a servicios mejorados de abastecimiento de agua. Si bien parece representar un porcentaje bastante alto, esta cifra nos coloca como los últimos en Latinoamérica en brindar un servicio con agua de buena calidad a la población.

En el caso de Piura, contamos con dos fuentes de agua principales: la de aguas subterráneas y la planta de tratamiento de aguas superficiales – Curumuy. Durante las lluvias, el servicio de agua potable estuvo restringido a la población, con el fin de controlar las masas de agua y evitar el afloramiento de aguas de desagüe en las vías públicas.

Tras las precipitaciones y los desbordes causados por el fenómeno de El Niño Costero, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reportó que 567 000 personas en la costa norte del país no contaban con servicios de agua y alcantarillado. Ante los graves problemas del sistema de agua potable y alcantarillado en la región Piura, el Sistema de Naciones Unidas en Perú decidió priorizar estos temas para atender a la población necesitada.

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El problema en el sistema de saneamiento de Piura también afecta a las redes de abastecimiento de agua.

Planificación y responsabilidad
El ingeniero Arteaga señala que, desde el punto de vista del sistema de saneamiento, hay muchos componentes estructurales que ya cumplieron con su vida útil, pues tienen hasta más de treinta años de antigüedad. Por ello, subraya, es necesario ir cambiando los equipos y las redes de drenaje y de abastecimiento de agua para que funcionen en mejores condiciones.

Otro de los problemas es que nuestras ciudades crecen de manera caótica, pues no obedecen a un plan de ordenamiento territorial. “No existe una planificación para que la ciudad se desarrolle de manera ordenada. Esto hace que las empresas que brindan servicios básicos a la población no tengan una línea matriz que les indique hacia dónde dirigir sus principales infraestructuras”, refiere el ingeniero.

Asimismo, el haber habilitado servicios de agua y alcantarillado a familias que residen en zonas de alto riesgo, como áreas inundables o cauces de quebradas; ocasiona que cada vez que ocurran fenómenos naturales, la infraestructura de estas zonas se vea inmediatamente colapsada.

Hacia un ‘Plan maestro’
“Es necesario que la ciudad se prepare para estos eventos. Su infraestructura debe contar con la capacidad suficiente para evacuar las aguas, tanto de lluvias como residuales, que se recojan por redes independientes”, puntualiza el Director del Instituto de Hidráulica de UDEP. Señala que antes de pensar en construir las carreteras se debe pensar en cómo arreglar el sistema de alcantarillado y el de distribución de agua potable, ya que son líneas subterráneas cuya infraestructura se ubica en la parte más baja.

Por otro lado, refiere que la empresa que maneja el sistema de saneamiento en la ciudad de Piura, EPS Grau, actualmente reporta una pérdida de 54% del total de agua potable que distribuye. Esto significa que hay una gran cantidad de masa de agua por controlar.

La solución planteada, desde el Instituto de Hidráulica, es elaborar un Plan Maestro que se constituya en la guía de las acciones a ejecutar en el corto, mediano y largo plazo. La planificación estratégica es fundamental para brindar un buen servicio de agua potable y alcantarillado.

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“Mientras no exista un sistema de drenaje pluvial, el alcantarillado seguirá colapsando de manera recurrente en épocas de lluvia”, señala el ing. Francisco Arteaga.

Dónde comenzar
Como acciones inmediatas, el ingeniero Arteaga Núñez sugiere las siguientes:

  • Realizar la sectorización hidráulica de la ciudad para poder identificar en qué zonas se están perdiendo grandes masas de agua y así tomar las medidas pertinentes.
  • Implementar la micromedición, sustentada siempre en una estadística y un control exhaustivo del uso que hacen los usuarios del líquido elemento. De esta manera, cada usuario sabrá exactamente cuánta agua consume.
  • Los nuevos proyectos deben distribuirse por sectores y contar con la micromedición correspondiente. Esto permitirá que los operadores del sistema tengan un mejor control de la masa de agua que están entregando.
  • En cuanto a las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), la solución es ampliar la capacidad de los sistemas, pues muchos de ellos están siendo sobrecargados. La mayoría de las PTAR incumplen la normativa que señala los límites máximos permitidos para el efluente que sale de estas estructuras.
  • Teniendo en cuenta que la fuente de agua subterránea de las ciudades de Piura y Castilla es de mala calidad (agua salobre y en algunos pozos aguas de alta dureza), se debe procurar, a futuro, ampliar la capacidad de la planta de Curumuy y llevarla a aproximadamente a 2800 litros por segundo. Con esta medida, Piura y Castilla estarían en condiciones de tener un servicio con agua de buena calidad.