Mgtr. Enrique Seminario:

“La delegación es una señal de saber apostar por las personas”

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Los nuevos retos a los que se enfrentan las instituciones educativas obligan a que sus autoridades académicas cuenten con la formación adecuada y las herramientas necesarias que faciliten su acción directiva. Consciente de ello, la Universidad de Piura desarrolló el Programa de Formación para Directivos 2017.

Uno de los expositores de la jornada, en la que participaron directivos de la UDEP, fue Enrique Seminario, miembro del Comité de Dirección del PAD – Escuela de Dirección.  El profesor del PAD desarrolló cuatro puntos importantes: delegación y desarrollo de colaboradores; evaluación de desempeño y coaching; competencias directivas; y comunicación y trabajo en equipo. Sobre estos habla en la siguiente entrevista.

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¿Cuáles son las principales competencias que debe tener un directivo?

En primer lugar, el directivo tiene que establecer los fines hacia los cuáles orientar la institución. Esa definición de objetivos debe ser lo más enriquecedora posible. En ese sentido, hay una virtud propia de todo buen directivo que es la magnanimidad: la capacidad o el atreverse a plantear proyectos de gran envergadura, que muchas veces pueden demorar muchos años.

Y, ¿qué características debe evitar?

El gran enemigo de un directivo vendría a ser el pensamiento de corto plazo, aspirar simplemente a terminar el año de manera correcta. Si bien es parte de lo que tiene que hacer, nunca debe perder de vista esas grandes metas que finalmente son capaces de movilizar a toda la institución.

¿Qué aconseja a los directivos para que aprendan a delegar funciones y no caigan en el micromanagement?

La delegación tiene diversas funciones. Una de ellas es que el trabajo se hace mejor entre varias personas que cuando lo hace una sola. Allí tenemos una primera razón obvia de la delegación: sirve para poder hacer más cosas. Si el director busca el micromanagement, él se convertirá en su propio cuello de botella.

La delegación también es ventajosa para quien asume las responsabilidades…

La delegación tiene también un papel formativo. Cuando las personas tienen encargos con autonomía, aprenden a desarrollar nuevas capacidades. Se podrán equivocar, pero aprenderán si tienen una correcta orientación. El directivo también delega para formar, para que las personas puedan seguir creciendo. En el fondo, lo que un directivo debe ir buscando es formar a su sucesor. Mientras más delegue, tendrá gente más capacitada para suplir sus funciones, en caso se vaya a otro lugar o deje de ocupar su cargo actual.

¿Cómo beneficia la delegación a los equipos de trabajo?

La delegación tiene la finalidad de generar confianza dentro de las organizaciones, que es también una señal de saber apostar por las personas. En la medida en que uno confía en que otra persona es capaz de hacer las cosas, y de que terminará haciéndolas bien, desarrollará esa tendencia a delegar. Si yo pienso que gobierno a personas inútiles, o de poca capacidad, entonces delegaré poco. El punto de partida se encuentra en cómo considero yo a las personas.

¿De qué otra manera se puede fomentar confianza dentro de la institución?

Comentaba en clases sobre un estudio reciente de Google, que se realizó con decenas de equipos de trabajo, donde descubren que hay una característica que facilita muchísimo el trabajo en equipo, que es lo que llaman la ‘seguridad psicológica’. Esta es la capacidad de permitir que todos los miembros del equipo expresen sus opiniones, que hablen, que discrepen y participen en una discusión abierta sobre cualquier tema. Que haya una tolerancia al error, que la gente pueda discutir. La ‘seguridad psicológica’ no es el único elemento para generar confianza, pero sí genera un ambiente donde el trabajo sale mejor.

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¿Qué papel juega la comunicación para las funciones directivas?

Me parece que el impacto principal de la comunicación, dentro de la organización, es generar un ambiente de unidad. Si todos sabemos hacia dónde va la organización, cuál es la función que cumple cada persona dentro de ese marco general; entonces no habrá duplicación de esfuerzos, no habrán correcciones -o serán mínimas-, se aprovecharán mejor las capacidades, habrán más sinergias, etc. Como la comunicación a veces exige espacios y tiempos, uno puede creer que es costoso el proceso de comunicación, pero es al revés. La comunicación rinde porque todos esos espacios de diálogo consiguen que se trabaje de manera más coordinada. Por eso, todos los esfuerzos de una organización para crear estos espacios donde los empleados sepan qué se está haciendo y donde conozcan lo bueno que se hace dentro y fuera de la institución; todo eso generará un trabajo mejor hecho como organización.


 

Diez objetivos que debe plantearse un directivo:

  1. Aspirar a metas altas.
  2. Centrarse en solucionar problemas de las personas.
  3. Ayudar a los colaboradores.
  4. Fomentar que todos aporten ideas, que todos trabajen en algún proyecto.
  5. Comunicar lo que otros hacen.
  6. Desarrollar equipos.
  7. Identificar y proteger el saber distintivo de una organización.
  8. Desarrollar virtudes en los trabajadores.
  9. Formar a los sucesores. Hacer escuela.
  10. Gestionar adecuadamente los recursos.