Dra. Ángela Carrasco

“La descentralización en una empresa debe propiciar el desarrollo de las personas”

La especialista participó en el inicio de clases del programa Executive MBA, que se desarrolla, por segunda vez, en el Campus Piura de la Universidad de Piura

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Ángela Carrasco, directora del Executive MBA Piura del PAD – Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, participó en el inicio de clases de este programa en Piura.

En la siguiente entrevista, la doctora Carrasco Eléspuru explica cómo, a través de sistemas de control, se puede integrar, relacionar y evaluar la realidad empresarial, para lograr resultados y calidad en la gestión de los directivos.

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¿Qué es el control de gestión estratégica?
Se refiere al manejo de sistemas de dirección que ayudan a que toda la organización esté alineada hacia los objetivos estratégicos de la empresa. El control de gestión existe porque se descentraliza la dirección empresarial. Es decir, las decisiones empresariales las toma solo la alta dirección, sino que otros directivos participan en la toma de decisiones del negocio. Descentralizar es sinónimo de ceder la potestad de tomar decisiones en la gestión de una parte de la actividad empresarial. Obviamente, esta cesión se encuadra en el marco de unas políticas, objetivos y metas empresariales, que se escalan a cada directivo y unidad organizacional.

¿Desde cuándo es conveniente ejercer o formalizar el control en las organizaciones?
El control es parte de las funciones directivas. Es una función que ha existido siempre en las empresas, pero cobra mayor relevancia cuando la actividad empresarial crece y la alta dirección se ve en la necesidad de compartir con otros directivos de la misma, la gestión y gobierno de la empresa.

La alta dirección debe seleccionar a las personas adecuadas y capaces de asumir como propios, los objetivos que le son encargados. Además, debe acompañar y formar a los directivos que asumen una responsabilidad mayor.

A través del control directivo, la alta dirección busca apreciar el mérito y la calidad de la gestión de los directivos, que han recibido una mayor potestad para gestionar la empresa.

¿Qué ocurre cuando se descentraliza una empresa?
Se sueltan las riendas de gestión en otras personas, dándoles mayor autonomía, que no es sinónimo de independencia. La alta dirección debe establecer criterios, políticas, lineamientos, que enmarquen la libertad de actuación de sus directivos. Asimismo, debe tutelar este proceso, de forma que los criterios de decisión de sus directivos asuman e ‘internalicen’ los objetivos y propósitos de la empresa.

¿Cómo impacta la descentralización y el control en los colaboradores?
La descentralización motiva y desarrolla a las personas, porque les da mayor posibilidad de poner en juego sus competencias y capacidades. Tener una mayor libertad para organizar los recursos y las actividades es una fuente de motivación. Además de dar una mayor autonomía, desarrolla la capacidad directiva para afrontar el reto de mayores responsabilidades.

Por ello, las personas que reciben este mayor poder de decisión deben tener las competencias y la idoneidad necesarias para responder a la apertura de la alta dirección. Además, el control bien ejercido refuerza este crecimiento directivo y la visión empresarial.

¿Cuáles son las competencias claves que debe tener un directivo para que esto funcione?
Estas están ligadas a sus competencias estratégicas, ejecutivas y de liderazgo. Deben tener claro qué se espera de ellas; deben saber coordinar, organizar y ejecutar planes de acción para conseguir los objetivos que se le han planteado. Pero, sobre todo, deben tener la capacidad de motivar y comprometer a su equipo (el grupo de personas con las que trabajan).

¿Cuándo es el momento oportuno para implementar sistemas de control de gestión?
Cuando el crecimiento y desarrollo de las empresas demanda una mayor velocidad, es necesario que la alta dirección descentralice la gestión y establezca sistemas formales de control para evaluar la gestión de sus directivos. Son procesos que cuestan al comienzo, porque demandan un esfuerzo mayor de la alta dirección. Un adecuado acompañamiento permite que los colaboradores asuman positivamente este proceso.

Estos sistemas no deben presentar disfuncionalidades y deben ser coherentes con la estrategia y visión empresarial. Los buenos sistemas de control, bien diseñados y bien usados, fortalecen a los directivos y a la organización. Nunca son cortoplacistas ni buscan reforzar visiones individualistas.

¿Cómo los directivos pueden evitar caer en una visión cortoplacista?
De entrada, no ejerciendo un control que lleve al logro de resultados en el corto plazo. Quien ejerce el control de gestión debe tener la capacidad de apreciar los resultados y, sobre todo, debe entender el proceso a través del cual se ha llegado a ellos.

Las decisiones cortoplacistas no conducen a nada bueno y pueden incluso, hipotecar el largo plazo. A veces, por lograr mejores resultados, el directivo puede salirse de la estrategia, del enfoque del negocio y adoptar decisiones que, a pesar de que mejoran los resultados, no fortalecen el posicionamiento empresarial. No se puede ejercer un control que dé lugar a conductas oportunistas en los directivos.

El enlace entre corto y largo plazo se produce justamente cuando este proceso da lugar a directivos más competentes y comprometidos.