La revolución de la computación personal

Las computadoras personales son parte de nuestra vida. De hecho, este artículo ha sido escrito en una; y, probablemente, sea visto en otra o en algún dispositivo móvil que, podrían ser considerados como computadoras personales.

Tecnología1
¿Imagina cómo sería la vida sin el correo electrónico, los programas de chat, la web, las redes sociales, la banca electrónica; o sin el Word y el Excel, o las aplicaciones diversas de nuestro smart phone, como el despertador y los recordatorios por mencionar algunas de las herramientas indispensables que hoy se utilizan gracias a las computadoras personales?

En el 2014, según la Encuesta Nacional de Hogares del Perú (INEI), un 32% de hogares tenía al menos una computadora (en el 2001, solo el 5,6 %) y un 40% de la población usaba la Internet. Para Lima Metropolitana, ambos indicadores son superiores al 50%. Lo que demuestra que un buen porcentaje de peruanos utilizamos las computadoras personales.

La primera generación
Las primeras computadoras eran máquinas grandes y costosas, concebidas para realizar cálculos matemáticos complejos y para ser usadas por científicos e investigadores, como la Electronic Numerical Integrator And Computer (Eniac). Esta fue diseñada y construida en 1946 en la Universidad de Pensilvania. Ocupaba una superficie de 167 m² y pesaba 27 toneladas. Según el portal history-computer.com su costo fue de 487 000 dólares (equivalentes a varios millones de dólares de hoy).

¿Cómo, en relativamente poco tiempo, las personas comunes accedemos hoy a esta tecnología? En gran medida, gracias a un grupo de jóvenes aficionados como Bill Gates y Paul Allen (fundadores de Microsoft) y los dos Steve (Jobs y Wosniak, fundadores de Apple), que hace unos 40 años desafiaron a las grandes empresas fabricantes de computadoras y a los paradigmas de entonces.

A principios de la década de los 70, habiendo evolucionado la tecnología de los tubos al vacío a los circuitos integrados, incluso las catalogadas como minicomputadoras, eran tan grandes como un refrigerador, costaban cientos de miles de dólares y para usarlas había que saber programar; por eso, tener una computadora (para uso personal, en casa) era un sueño.

No sorprende que la revolución comenzara en los garajes de las casas de ingenieros y aficionados a la electrónica y no en los laboratorios de los grandes fabricantes de computadoras y equipos de oficina de entonces, como IBM, XEROX y HP.

La PC se hace realidad
En junio de 1977, la Apple Computers, fundada en abril de 1976, lanzó con éxito la Apple II, considerada como la primera computadora personal masivamente comercializada y diseñada para ser usada en casa por gente común. Sin embargo, Apple no fue la primera en fabricar este tipo de máquinas.

En enero de 1975 la empresa MITS, fundada por Ed Roberts, lanzó al mercado la ALTAIR 8800, hoy considerada como la primera PC que inició la revolución y la millonaria industria del hardware y software personal. En 1977 se vendieron 48 000 computadoras personales; para 1980, la cifra subió a un millón de unidades. En dicho lapso, Apple pasó de facturar 2,7 millones de dólares anuales a 200 millones.

La visión de Bill Gates
En 1980, la IBM y Microsoft protagonizaron un evento trascendental en esta historia, negociaron el sistema operativo que tendría la computadora personal que IBM lanzaría al mercado. Es entonces cuando sale a relucir la visión de Bill Gates, quien ofrece el sistema operativo DOS, pero no para su venta sino bajo el modelo de licenciamiento, reteniendo la propiedad y la posibilidad de licenciarlo a terceros. IBM aceptó, seguramente porque como fabricante de computadoras entendía que el negocio estaba en el hardware y no en el software (programas).

En agosto de 1981 es lanzada la emblemática IBM 5150, mejor conocida como IBM PC. La computadora fue ofrecida con una variedad de software (aplicaciones como la hoja de cálculo VisiCalc y el procesador de textos EasyWriter) elaborado por terceros y vendido por separado, lo que la convirtió en la más popular de las computadoras de su categoría y, eventualmente, en un estándar mundial, aunque no precisamente por obra de IBM.

La arquitectura abierta (no propietaria) de la IBM PC y la posibilidad de licenciar el sistema operativo DOS animaron a otros fabricantes (norteamericanos y asiáticos) a lanzar su versión propia de la IBM PC, naciendo así el término PC compatible (PC clone en inglés). Al aumentar la oferta y la competencia los precios bajaron, permitiendo entonces a la gente común, adquirir una computadora personal. El término PC se generalizó, para referirse a una máquina IBM o a cualquiera de las docenas de marcas compatibles con ésta (la Apple II es una computadora personal, pero no es una PC).

Para 1986, la venta de computadoras personales ascendió a 9 millones de unidades, de las cuales un 50% correspondía a las PC, opacando la venta de las otras marcas de computadoras personales. Para el 2000, la venta de computadoras personales llegó a 135 millones de unidades, de las cuales más del 90% eran PC.

En el 2011 la cifra llegó a 365 millones de unidades, según el portal statista.com, registrándose desde entonces un declive en las ventas. De acuerdo con la consultora Gartner, en el 2015 se vendieron 289 millones de unidades, 9% menos que el 2014.

Habiendo cumplido 35 años, la era de la PC pareciera estar llegando a su final; sin embargo, la revolución de la computación personal se mantiene viva y constituye la base para otras revoluciones como la computación ubicua y la computación en la nube.

Centro de Cómputo

1988. Los ingenieros Marcos Salazar, Eugenio Alvarado y Luis Liziola, con las primeras computadoras personales llegadas al Centro de Cómputo de la UDEP: