¿Se viene El Niño en diciembre?

Aunque los niños costeros de 1925 y 1972 fueron seguidos de eventos El Niño globales, esto no es una regla, tenemos poca información para afirmarlo.

Cambio climático Lluvias

En 1983, la colectividad piurana fue consciente de la existencia de El Niño, y se decía que algo así se repetiría en 100 años. Sin embargo, en 1998 El Niño demostró que podía presentarse mucho antes de lo esperado.

Este año aprendimos que hay otro, de origen local, llamado Niño costero; al primero se le ha llamado ‘global’,  para diferenciarlos.

Todos tenemos el lógico temor de volver a tener inundaciones pluviales y ribereñas, y es lógico que busquemos y compartamos información sobre pronósticos para el 2018, con miras a la prevención. Así, comenzaron a anunciar en redes sociales y conversaciones un Niño global 2018, porque siempre venían juntos. Aunque los niños costeros de 1925 y 1972 fueron seguidos de eventos El Niño globales, esto no es una regla, tenemos poca información para afirmarlo.

Además, el costero 2012 fue seguido de La Niña, fase seca opuesta; y, el costero 2017 fue precedido por el Niño global del 2016, que felizmente pasó sin lluvias, debido a los vientos. Otra noticia que ya fue desmentida es que venía en agosto un Niño volcánico. La que circula actualmente es que según la NOAA hay un 50% de probabilidad de que venga Niño global en diciembre 2017.

La NOAA monitorea El Niño y La Niña en la zona 3.4, centro del Pacífico ecuatorial, donde se origina, y predice su efecto para el hemisferio norte. Ha publicado que existe de 50 a 55% de probabilidad de que se mantengan las condiciones neutras hasta el otoño del hemisferio Norte, que concluye en diciembre.

¿Qué implica este pronóstico? Un 45 a 50% de probabilidad de tener El Niño en el hemisferio norte. Para el Perú no dice nada, pues en 1983, 1992 y 1998 las anomalías de temperatura del mar se presentaron desde junio. Incluso, en otros años, el mar se calentó y para nuestro verano ya se había enfriado.

Ahora bien, El Niño costero es repentino, no se puede predecir aún. Queda estar atentos, en vez de alarmarse, pero eso sí, debemos impulsar estudios para su pronóstico y no desmayar en prepararnos ni en exigir a las autoridades una pronta y eficaz reconstrucción que reduzca la vulnerabilidad, este año y en el futuro.

Artículo publicado en el diario El Tiempo.