Avengers: Infinity War y la revolución en la industria del cine

Después de Avengers: Infinity War, habría que preguntarse cómo se concibe el desarrollo de historias que se van produciendo, con universos paralelos y tramas complementarias, y cómo influye esto en marketing y distribución del cine

La película con mayor recaudación en su primer fin de semana de toda la historia del cine, y la más taquillera en lo que va del 2018, es ya un fenómeno en la industria cinematográfica, no solo porque es una producción millonarias y por su recaudación, sino, sobre todo, por cómo ha relacionado 18 películas previas (y algunas series) y por la expectativa que generan las siguientes producciones de Marvel para resolver los misterios de esta historia.

Esto es un cambio en cómo se entiende el cine, concebido tradicionalmente como una industria que produce películas, historias contada en unos 120 minutos. También están las famosas trilogías que desarrollaban un universo narrativo, pero todas tenían un protagonista que continuaba sus aventuras. Ahora, después de Avengers: Infinity War, habría que preguntarse cómo se concibe el desarrollo de historias que se van produciendo en una década, con universos paralelos y tramas complementarias, y cómo influye esto en las estrategias de marketing y distribución del cine.

Hay que sumar las preguntas que origina la variedad de medios que usa Marvel para llegar a diferentes públicos, con conocimientos distintos sobre cada personaje. Avengers: Infinity War ha puesto de relieve que una película es un producto relacionado con un universo transmedia sumamente complejo, donde la clave no es el tiempo que un espectador pasa en una butaca, sino cómo ese universo pasa a formar parte de su vida y aparece en sus redes sociales, en sus conversaciones, en los contenidos que consume por otras plataformas y, sobre todo, en las expectativas por la siguiente entrega.

Definitivamente, la comunicación transmedia ha privilegiado la creación de universos narrativos que permiten intensificar la experiencia de consumo de contenido audiovisual. Pero, para que esto funcione, se necesitan buenas historias, que exploren las cuestiones propiamente humanas desde diferentes miradas y Marvel ha sabido tocar temas de gran interés para toda la audiencia. Finalmente, estamos ante superhéroes que enfrentan los mismos miedos y problemas que todas las personas, frente a sujetos que deben decidir cómo solucionar el gran dilema del bien y del mal.