P. Ricardo González

“Celebrar a los santos nos ayuda a mirarlos como modelos a imitar y a que sean intercesores ante Dios”

Con ocasión de la Fiesta del beato Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría y segundo Gran Canciller de la Universidad de Piura, se celebraron misas en Piura y Lima.  


“Celebrar a los santos nos ayuda por dos motivos: porque los podemos mirar como modelos para imitar a Jesucristo y también porque nos sirven de intercesores ante Dios, para pedirle favores y ayudas”. Con estas palabras inició su homilía el Padre Ricardo González, capellán mayor de la Universidad de Piura, en la Ermita de Campus Piura.

Recordó que desde hace cuatro años, la Iglesia declaró el 12 de mayo como día central del beato Álvaro del Portillo, por ser la fecha que coincide con la celebración de su primera comunión. El P. González explicó que quienes han alcanzado un alto grado de vida cristiana, nos muestran más cercanamente el rostro de Jesucristo. Habló también de la santidad como “el rostro más bello de la Iglesia”.

Rememoró las palabras del papa Francisco: “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: en los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios”.

Aprovechando que la fiesta del beato Álvaro del Portillo se celebra en mayo, también hizo una mención a la Virgen María, quien fue “una mujer joven entre los jóvenes”, pues fue discípula del Hijo y lo siguió hasta la cruz con el entusiasmo y coraje que solo poseen los jóvenes. Se refirió a la santidad como el “verdadero elixir de la juventud” que necesitamos.

También en Lima

Además de la misa oficiada ayer en Piura, se celebraron anteriormente dos misas en Lima: en la Capilla Universitaria de Campus Lima de la UDEP y en la Parroquia San Josemaría. Esta última presidida por el cardenal Juan Luis Cipriani; también celebraron el P. Emilio Arizmendi, Vice Gran Canciller de la UDEP, y el capellán Rafael Sevilla.

Mons. Cipriani recordó que Don Álvaro predicaba lo que vivía, “nunca decía algo que él no procuraba vivir, y lo decía con tanta frecuencia: la felicidad que todos buscamos es ver a Dios, y tú me dirás ¿en estos tiempos no tiene, usted una idea un poco mejor? No, no tengo porque justamente en tiempos de tanto movimiento, de tanto cambio, de tantas opiniones, de tantas originalidades, es cuanto más tenemos que entrar al fondo: yo quiero ver a Dios, que es lo eterno, lo permanente, siempre”.

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