Con 46 estudiantes de la Alianza Pacífico

Alumnas de Psicología desarrollan proyectos para ayudar a poblaciones vulnerables de Medellín

Durante dos semanas, Ana Lucía Valenzuela y Tania Barbieri, estudiantes de Psicología UDEP, desarrollaron proyectos de innovación para el crecimiento sostenible de comunidades de Colombia.

Según Ítacas (Alianza de Educación Superior para la Interculturalidad y la Sostenibilidad), Medellín es un territorio con una experiencia y acumulado de inigualable valor, en relación a las transformaciones sociales que le han permitido reducir la delincuencia urbana y la violencia para su redireccionamiento hacia una ciudad inclusiva y competitiva.

Para la institución colombiana, la clave del progreso sostenible es la innovación. Por ello, del 5 al 17 de noviembre, la Institución de Educación Superior de Medellín (ITM), el Tecnológico de Antioquia-IU (TdeA) y la Corporación Universitaria Minuto de Dios reunieron a 48 estudiantes de países miembros de la Alianza del Pacífico en la Escuela Internacional de Innovación Social.

A través del proyecto, Ana Lucía y Tania vivieron una experiencia enriquecedora desde el ámbito social, cultural y académico, participando en la creación e implementación de proyectos que beneficien a las comunidades de Medellín que se encuentren en situación de vulnerabilidad.

Innovando en la ciudad de la innovación

Medellín ha sido reconocida con el premio de la Ciudad Mundial Lee Kuan Yew 2016 por sus proyectos de innovación en el desarrollo urbano sostenible. Además, en el 2013, The Wall Street Journal la distinguió como la ciudad más innovadora del mundo¿Cuál es su secreto?

“No se puede negar que Medellín aún tiene muchos problemas como ciudad, quizá el más fuerte, esel de la inseguridad. Sin embargo, te das cuenta de que quieren cambiar, y no me refiero solo al Estado, sino a las personas. Ellas realmente quieren cambiar las cosas”, comenta con gran entusiasmo Ana Lucía (Psicología, X ciclo).

Como las favelas en Brasil, así describe la estudiante a la localidad que se le asignó en la capital de Antioquía para desarrollar una idea de negocio que beneficie a una comunidad campesina.

Ana Lucía desarrolló un proyecto formativo para agricultores con la finalidad de mejorar su economía.  El aprendizaje de artefactos electrónicos, programas de contabilidad, conocimiento de Big Data y Marketing fueron algunas de las líneas de capacitación que aplicaron mediante programas instructivos. “Para innovar no necesitas tener una idea totalmente original.

Por otro lado, Tania se enfocó en el desarrollo de proyectos que promuevan el reciclaje en las comunidades, bajo el desarrollo de un sistemas de incentivos. “Para mí la innovación social es la aplicación de técnicas innovadoras para la solución de problemas sociales. En la Escuela nos enseñaron que no basta con ser creativo para ser innovador. Innovar implica no solo tener nuevas ideas, sino que estas sean aplicables al contexto y rentables para que la comunidad realmente se beneficie de ellas”, comenta la alumna.

El papel de la psicología

Para las alumnas, un primer gran desafío del proyecto no fue la comunidad, sino el propio equipo de trabajo. “Que la mayor parte sean estudiantes de Ingeniería fue un reto inicial. Muchos consideran que innovar es desarrollar nuevos softwares o sistemas electrónicos. Desde lo multidisciplinar, supimos enfocar los problemas y de qué modo cada uno contribuiría en el proyecto”, comenta Tania, también del décimo ciclo.

En los programas de innovación social, lo fundamental es la participación de la comunidad. “El trabajo con las comunidades implica, primero, conocer a las personas, hacer un diagnóstico, detectar, necesidades reales, y ver si están dispuestos a participar”, comenta Ana Lucía, al explicar que si las personas, a las que desea beneficiar el proyecto, no se sienten involucradas con el mismo, no van a querer que se desarrolle.

“Para incluir a la comunidad en la realización del proyecto se debe hacer un diagnóstico de sus necesidades e intereses a través de herramientas de investigación y de recolección de datos.” Solo de esta forma se podrá elaborar un proyecto que solucione los problemas reales de la comunidad y sea aplicable al contexto, comenta Tania.

“Hay ramas de la Psicología que quieren ver a la persona como si fueran máquinas que reaccionan en base a estímulos ya predispuestos, pero en la universidad hemos podido entender a la persona de manera integral”, señala Ana Lucía. Eso es fundamental no solo para proyectos de innovación social, sino para el desarrollo mismo de las personas. Comprender al hombre en su entorno y libertad con la que actúa, acercarse a él de manera empática y con respeto, sabiendo que incluso puede pensar diferente a ti, es el primer gran paso para desarrollar grandes transformaciones. He allí el papel de la Psicología, agrega.