EN CEREMONIA DEL PREMIO CAMPODÓNICO

Galardonan a Aniquem por su valiosa labor en favor del niño quemado y su familia

El 8 de agosto se realizó la vigésima cuarta edición de entrega del Premio Esteban Campodónico, que este año fue otorgado a la Asociación de Ayuda al Niño Quemado (Aniquem).

En la ceremonia, que tuvo lugar en la Municipalidad de Miraflores, el doctor Sergio Balarezo, en representación del Rector de la Universidad de Piura, brindó una cálida bienvenida a los asistentes y agradeció a la institución ganadora por su labor desinteresada y comprometida con la sociedad.

“Es grato darles la bienvenida a una nueva edición de los Premios que reconocen el esfuerzo, valor y generosidad de peruanos que ofrecen su trabajo en un acto de amor desinteresado. Aniquem no se limita a atender a los niños afectados con quemaduras sino que, con gran sensibilidad, saben que cuando un hijo o un miembro de la familia sufre, toda la familia lo hace, y por ello, extiende su apoyo a toda ella”.

A sus comentarios, se sumaron los del doctor Robert Moniot, presidente del premio Campodónico y vicepresidente de la Fundación Clover, coorganizadora del Premio, quien también destacó la valiosa labor de la organización.

“Aniquem ha servido a la sociedad peruana a lo largo de 19 años, aportando terapia y rehabilitación a más de 4600 personas, especialmente a niños de familias de escasos recursos económicos. El personal de Aniquem y sus voluntarios han hecho un gran servicio al Perú y a la humanidad. Hoy los honramos por ello”, señaló. 

El doctor Víctor Raúl Rodríguez Vilca, presidente y fundador de Aniquem,  recibió de manos del señor Juan Francisco Raffo, sobrino nieto del doctor Esteban Campodónico, la medalla, símbolo del galardón. Asimismo, los doctores Sergio Balarezo, exrector de la UDEP, y Robert Moniot, de la Fundación Clover, le entregaron el diploma y el cheque (por 40 000 dólares americanos), respectivamente.

Tras la premiación, el doctor Rodríguez agradeció al Premio Campodónico e indicó que con él podrán ayudar a más niños:

“El valioso apoyo que hoy hemos recibido nos permitirá seguir con nuestra labor de brindar rehabilitación a cientos de niños, niñas y adolescentes sobrevivientes de quemaduras, haciendo que se integren de forma activa y participativa en la sociedad disminuyendo las enormes brechas que provoca la diferencia por las profundas huellas en su cuerpo y alma”, añadió.

La presentación del galardonado la hizo la señora Cecilia Saldaña, presidenta del voluntariado Manos Abiertas, proponente de la candidatura de Aniquem, que también trabaja al servicio de niños quemados, en Trujillo.

Entre los asistentes a la ceremonia estuvieron el doctor Jorge Muñoz, alcalde de Miraflores; el presidente del Consejo Directivo del Premio Esteban Campodónico, Robert Moniot; el vicepresidente, doctor Sergio Balarezo; el Vice Gran Canciller de la Universidad de Piura, Rvdo. padre Ángel Gomez – Hortigüela; también los doctores José Ricardo Stock, director general del PAD, y Antonio Mabres, exrector de la UDEP; el señor Juan Francisco Raffo, sobrino nieto del doctor Campodónico, y otros miembros de la familia.

Sobre el Premio Esteban Campodónico
A lo largo de 24 años, el fondo del Premio Esteban Campodónico ha honrado y apoyado a 29 personas y 17 instituciones por su actividad profesional destacada o sus servicios directos a la sociedad peruana y a la humanidad.

El nombre del premio hace honor al doctor Esteban Campodónico Figallo, un célebre médico de raíces italianas. Campodónico tuvo una actividad profesional destacada, como oftalmólogo y catedrático en la Universidad Mayor de San Marcos, y director del Hospital Italiano.

Fue también pionero en el uso de rayos X en medicina en el Perú y en realizar servicios directos a la sociedad, dirigiendo el dispensario oftalmológico gratuito del hospital.

Esteban Campodónico falleció en 1938 y legó un monto económico que apoyó a su viuda hasta su muerte en 1984.  Varios años después de la muerte de ella, el fondo se puso bajo la administración de la Fundación Clover y la Universidad de Piura.