FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS EMPRESARIALES

La conciliación en la vida personal, familiar y laboral

Columna de Opinión escrita por César Cáceres, docente del Programa Especializado en Retos de la Empresa Familiar. Publicada en el Diario El Peruano, el 31 de mayo de 2018.

El empresariado ha tenido los cinco sentidos puestos en la recuperación económica y el nuevo impulso que deberán dar a sus negocios en el momento adecuado.

Hoy, con un nuevo equipo en el Poder Ejecutivo, pareciera que todos nos hemos puesto de acuerdo para reforzar la unidad y mostrar una gran mejora en las expectativas. Ello cobra importancia como motor de la reactivación económica.

El empresariado sabe que la reactivación económica generará más demanda de sus productos y servicios y, por lo tanto, exigirá una mayor productividad.

Para ello, las empresas deben generar empleos de calidad, promoviendo políticas integradoras entre los diversos grupos de profesionales y fomentando el desarrollo personal y profesional de todos sus trabajadores.

Esta calidad en el empleo se alcanza con la aplicación de medidas adecuadas a sus circunstancias (sector, actividad, tamaño, entre otros). No se debe imponer medidas estándares para todo el empresariado, pues solo crecería la informalidad.

Por ello, la conciliación e igualdad de la vida personal, familiar y laboral debe ser, para las empresas, la mejor inversión en motivación, compromiso, reputación y, por lo tanto, en productividad.

¿Cómo lograr el avance en conciliación? Se debe empezar por una empresa. Y mejor aún, por un empresario. Con esto se quiere decir que la implementación de las políticas de conciliación en la empresa deberá nacer de la alta gerencia. Esta decisión no es sencilla, pues implica destinar recursos a un proyecto de largo plazo.

Es acertado invertir en el personal. Para esto se requiere disposición de la gerencia, inversión de tiempo, implementación de sistemas, asignación de personal, entre otros. A pesar de los altos costos que puede suponer, el retorno no arrojará pérdidas. Un trabajador motivado asegura un incremento en su productividad.

Es cuestión de hacer cálculos, de informarse y tomar en serio la calidad del empleo. Está en las manos de las áreas de recursos humanos hacer las propuestas adecuadas a la gerencia, con los costos que implica la implementación de políticas de conciliación e igualdad en el trabajo.