BRENDA SILUPÚ

La cultura del ahorro

Si tenemos en cuenta en qué gastamos, podemos llegar a tener una cultura del ahorro, que nos ayudará a fijarnos en un plan de inversiones en el corto o largo plazo.

Muchas veces consideramos que no es posible ahorrar porque nuestros ingresos no nos alcanzan para cubrir todos nuestros gastos. Eso es lo que siempre decimos, cuando se aborda el tema del ahorro. Pero este no es solo un asunto de dinero, sino también un tema  de cultura que se debe enseñar a nuestros hijos con el ejemplo.

En este artículo, les trasmito algunas claves que podemos usar para empezar, desde hoy, a elaborar un plan de ahorro. Primero, debemos identificar cuáles de nuestros gastos son necesarios y cuáles no. Los primeros son los que cubren nuestras necesidades básicas: alimento, comida, vivienda, etc. Los hay no tan necesarios: los que satisfacen nuestros gustos, cubren nuestras necesidades pero con mayor calidad, por ejemplo: la compra de ‘ropa de marca’; tomar un taxi en vez de la combi, etc.

Por último, identifiquemos los gastos que satisfacen deseos: son innecesarios, pero pueden realizarse si hay excedentes, por ejemplo: viajes, tratamientos de belleza, etc. Una vez identificada la clase de gasto, cada vez que vamos a realizar uno, podemos preguntarnos si es necesario, si es gusto o un deseo. Si priorizamos nuestros gastos y limitamos nuestros gustos y deseos podemos llegar a una meta de ahorro semanal o mensual.

Definamos nuestra meta de ahorro que debemos lograr. Si tenemos en cuenta en qué gastamos, podemos llegar a tener una cultura del ahorro, que nos ayudará a fijarnos también en un plan de inversiones en el corto o largo plazo; es decir, si ahorramos ahora podremos invertir mañana.