Adiós, padre Eugenio Giménez

Entre oraciones y aplausos de reconocimiento, la comunidad universitaria despidió al padre Eugenio Giménez y Martínez de Carvajal, uno de los principales pioneros y protagonistas de la historia de la Universidad de Piura.

“Parece como si la Providencia de Dios hubiese querido dejarnos al padre Eugenio como referencia de estos primeros 50 años; esto nos hace tenerlo también como intercesor”, dijo el capellán mayor de la UDEP, P. Ricardo González, en la Misa celebrada por el Vice Gran Canciller de la Universidad y vicario regional del Opus Dei en el Perú, padre Ángel Gómez-Hortigüela Amillo; concelebró el padre Miguel Arce.

El campus UDEP fue el espacio que el padre Eugenio vio transformarse de un desierto a un campus universitario, en el proyecto que impulsó, con su gran capacidad de gestión. Hasta allí, a la Ermita de la Sagrada Familia,  fue trasladado, desde su casa ubicada en el centro de Piura. Autoridades académicas, docentes, administrativos, personal de servicios operativos, alumnos y amigos de la Universidad de Piura participaron en esta celebración eucarística.

A través de frases sentidas de algunos amigos, se recordó quién era el padre Eugenio, su relación con la UDEP y el cariño y estima que muchos le prodigaban, por su personalidad fuerte, simpática, propia de una persona emprendedora y con gran sentido del orden y de la historia. También se destacó que después de su ordenación sacerdotal, esa personalidad se endulzó para ejercer provechosamente su ministerio sacerdotal.

Ejemplo de entrega
El carácter del padre Eugenio Giménez, la generosidad de su entrega, su vida interior intensa; su deseo por no aparecer como protagonista -cuando sí lo fue y mucho- de la Universidad de Piura fueron aspectos abordados por el padre González.

Al referirse al enorme cariño de Eugenio Giménez a la UDEP, el capellán mayor tambiénrecordó el testimonio del padre Vicente Pazos sobre el deseo apostólico de San Josemaría para hacer realidad la universidad. “Recibí una gran alegría y una clara llamada a la responsabilidad, de llevar a cabo esta tarea. En la práctica fue (Eugenio) quien probablemente más trabajó”.

Un mensaje que se leyó, de entre varios alcanzados por amigos del pionero, señalaba que en él se cumplieron dos puntos de Camino: “El primero: Sé útil. —Deja poso. —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. No se explica sino por la fe y el amor grande todo lo que ha hecho él y como ha dejado fruto; y el segundo: De que tú y yo nos portemos como Dios quiere —no lo olvides— dependen muchas cosas grandes”.

Hubo palabras de agradecimiento también al padre Eugenio, porque en medio de la enfermedad que lo aquejó y las complicaciones propias de su edad, les permitió a varias personas acercarse a Cristo, con los cuidados que le prodigaron y el cariño que le dieron.

El responso final y el entierro fue presidido por el Vice Gran Canciller de la UDEP.

Sobre Eugenio Giménez y Martínez de Carvajal
Nació en Cádiz (España), en 1928. Estudió Ingeniería Industrial en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Madrid y en la de Barcelona. En 1965, llegó al Perú para cooperar con la organización de la Universidad de Piura, junto a Ramón Mugica y Rafael Estartús. Fue parte de la primera junta directiva de la Asociación para el Desarrollo Universitario (ADEU), entidad promotora de la Universidad de Piura.

Fue tanta la preparación y convicción de don Eugenio, sobre el proyecto de crear una Universidad en Piura, que él y el ingeniero Ricardo Rey Polis (primer Rector de la UDEP) fueron los encargados de entrevistarse con el presidente Fernando Belaúnde para presentar la idea, junto con el arzobispo de Piura de aquel entonces, Mons. Erasmo Hinojosa. El Presidente asumió la iniciativa con todo entusiasmo y ofreció su respaldo. Fue la última ley que firmó el arquitecto Belaúnde, antes de ser derrocado por los militares, en octubre del 68.

Hoy, el padre Eugenio yace en el cementerio Parque del Recuerdo, de Piura, junto a Ramón Mugica y Rafael Estartús, dos queridos profesores de la UDEP, también venidos de España, quienes amaron al Perú, a Piura especialmente, como a su patria. El legado que deja, con su ejemplo de vida, es una valiosa guía para quienes seguirán escribiendo la historia de la Universidad de Piura.