Profesora de la Queens College

Leticia Arroyo: “El reto de Latinoamérica es saber cómo quiere crecer y cómo hacerlo equitativamente”  

Los legados coloniales existen, pero no determinan el futuro. Los ciudadanos deben darle mayor importancia a cambiar lo que sucede en su entorno, afirmó la especialista.

¿Las instituciones actuales son perjudiciales para el desarrollo sustentable de la región porque pertenecen al legado colonial?, ¿es culpable esa época de las desgracias en la Latinoamérica de hoy? Leticia Arroyo, profesora asociada de Economía en la Universidad de Nueva York (Queens College) y expositora del IV Congreso de Historia Económica, organizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura y la Asociación Peruana de Historia Económica (APHE), aseguró que pensar esto es una postura deprimente porque deja poco o nada de responsabilidad a la sociedad actual.

Indicó que, si bien los legados coloniales existen, se debe dar más importancia a lo que podemos hacer para revertir lo negativo que haya dejado la época colonial. Afirmó que los ciudadanos deben tener una mayor participación política frente a lo que acontece en su realidad nacional: votar, involucrarse en las políticas del barrio o comuna y estar conectado a la política, por más complicada que sea. Si todos se quedan en casa, nadie hará el cambio, sostuvo.

Asimismo, apuesta por la educación de las personas: “Me parece triste que la gente no sepa historia, porque los que no saben están condenados a repetirla. Todos los ciudadanos necesitamos estar pendientes de lo que pasa”.

La economía latinoamericana y la corrupción

La doctora Arroyo explicó también cómo Latinoamérica se ha adaptado a otros paradigmas económicos a través del tiempo. En la Colonia, lo hizo con el sistema mercantilista al maximizar los materiales preciosos. Luego, con el crecimiento en base a exportaciones, donde se inserta en el mundo como proveedor de productos primarios. Años más tarde, se sostienen del neoliberalismo, movimiento que genera una desigualdad importante en la región.

Ahora, dijo, los países están tratando de regularizar su macroeconomía con la clase popular que estuvo en una posición mejor la década pasada. Por otro lado, la situación macroeconómica está más débil y con una crisis de corrupción que agobia a la región. Aunque este mal siempre fue algo latente, ahora está a flor de piel, indicó la historiadora.

Las crisis y el desarrollo económico

¿Hasta qué punto las crisis pueden afectar la economía de un país? La economista Leticia Arroyo dijo que las sociedades, que en el pasado experimentaron cuestiones lamentables, cuando se enfrentan nuevamente a una crisis reaccionan.

Sin embargo, las crisis en Latinoamérica hacen que las instituciones sean un poco más frágiles porque no están diseñadas para hacer las crisis menos severas y, por lo tanto, afectan más a la clase popular. Asimismo, “no son desigualdades económicas sino también étnicas y de género” lo cual se acentúa si es que las personas viven en un país donde las instituciones son sexistas, discriminatorias y con un gasto social limitado, precisó la docente.

En cuanto al desarrollo, Latinoamérica hasta el momento no ha logrado crecer como los países de América del Norte, que tienen un mejor ingreso per cápita y son mucho más ricos que los países latinoamericanos en promedio. No obstante, Arroyo comentó que en términos de desigualdad no hay muchas diferencias porque en el caso de Estados Unidos, ahora el país se encuentra peor que hacer varias décadas pues fomenta el racismo y la discriminación.

Para entender las diferencias entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, no solo hay que ver la historia de su desarrollo sino también cómo la desigualdad de formó en el tiempo porque “una cosa es crecer y otra es crecer equitativamente”, señaló la economista.

Retos nacionales

Leticia Arroyo afirmó que el reto que debe tener en cuenta Latinoamérica es cómo quiere crecer y cómo distribuye ese crecimiento a través de una política que genere empleo en todos los sectores. Para ello, se debe frenar a la clase dirigente que no posee planes a largo plazo y solo mira la reelección, lo cual origina que no se tenga memoria institucional porque cada vez que hay una nueva administración se cambia a la gente que trabajó en esa gestión.

Por eso, como ciudadanos tenemos que pedir algo mejor a las autoridades. Los países latinoamericanos tienen mucho potencial, son increíblemente ricos y tienen muchos recursos. Por consiguiente, Arroyo aseguró que se debe establecer las bases de una estrategia que dure cinco o 10 años y no un mes, así el próximo gobierno no la podrá destruir.

Sobre el congreso

Arroyo comentó que eventos como la IV edición del Congreso de Historia Económica forman una comunidad que genera capital humano, lo cual es parte del crecimiento económico porque no solo se debe invertir en máquinas.

Además, se puede usar la historia como un laboratorio que ayuda a entender la economía de los países y lo que sucede en las sociedades. Los congresos son oportunidades para entrar en el mundo de otra persona, acotó.