DOCTORA MARTHA ROCÍO GONZÁLEZ:

“Nos cuesta aceptar que nuestros niños no son el ideal que tenemos en la cabeza”

La psicóloga colombiana presenta SER-ES, investigación que permitió brindar a los padres prácticas parentales positivas para corregir a los menores y cambiar el panorama de violencia arraigado en Colombia por más de 60 años.

Doctora Marta Rocío Gonzales.

Marta Rocío Gonzales, es doctora en Psicología e investigadora en la Universidad de la Sabana, Colombia. Recientemente, visitó la UDEP para presentar el proyecto SER-ES. Gracias a su iniciativa, el gobierno colombiano aprobó un proyecto de Ley para prohibir el castigo físico de los niños.

Conversamos con la experta acerca del tema y sobre la importancia de la investigación comunitaria a nivel latinoamericano.

¿En qué consiste la psicología comunitaria y cuál es su importancia?
La psicología comunitaria es parte de la psicología social, que tiene como propósito la comprensión, análisis, intervención de procesos sociales e interacción de comunidades, grupos e instituciones. El estudio de la psicología comunitaria es importante porque impacta a un país, tenemos procesos sociales contemporáneos que son difíciles de entender, difíciles de analizar; por ejemplo los procesos sociales de violencia, de migraciones (como lo que pasa con Venezuela). Ante estos panoramas, la psicología comunitaria nos brinda herramientas para entender estos procesos y poder intervenir.

A lo largo de su trayectoria ha realizado varias investigaciones con escolares y padres de familias, ¿por qué su interés en estos colectivos?
El propósito de mis investigaciones ha sido entender y cambiar un panorama de violencia que en Colombia ha estado muy arraigada por más de 60 años. Esto debe mucho su origen al tipo de interacciones familiares que se han estado dando, por eso, la solución está en cambiar estas interacciones, y hacerlas positivas, sobre todas en los niños pequeños. Esto como una vía para encontrar una cultura pacífica nueva.

¿Cuáles son las principales dificultades para recolectar información en una comunidad?
Hay diferentes niveles. Uno es poder entrar a la comunidad, una cosa es lo que llaman autorización y otra cosa es lo que yo llamo acceso. Cuando hay confianza, cuando la gente actúa de manera natural y puede compartirte la información y tú poder ayudar, esa es una de las cosas más difíciles de lograr.

Otra dificultad es saber escoger, como psicólogo, las mejores estrategias para recolectar los datos. Podemos tener datos infinitos cualitativos, pero que no te permitan generalizar para ayudar a la población mayor, o a veces, tenemos datos cuantitativos generales cuando lo que necesito es un dato específico para ayudar a una comunidad específica. Por supuesto a estas dificultades se suman los recursos económicos que atañan a todos los países latinoamericanos, las financiaciones no siempre son fáciles.

Comentaba que es un poco difícil entrar a una comunidad y hacer que se abra para dar información, ¿cómo consigue esto?
Cuando trabajamos con familias no lo hacemos ni en los colegios ni los llevamos a la universidad. Nos desplazamos a sus casas, puesto que si hay un lugar íntimo para la vida de una persona es en su casa. Primero tenemos que estar seguros de que las familias quieren participar en la investigación y en la intervención. Luego entrenamos mucho a los facilitadores para que generen aceptación y respeto hacia la familia. Cuando eso ocurre, logramos tener ese acceso, no solamente permiso para que vayamos a su casa una vez a la semana, sino para hacerlo por un año.

¿Cuáles son los principales núcleos en donde debería intervenir la psicología comunitaria para mejorar la sociedad?
Yo creo que un proceso muy importante es el de convivencia. Si queremos una cultura pacífica los niños y adolescentes es en quienes tenemos que hacer un énfasis muy importante, y lo estamos haciendo, estamos tratando de que así sea. Por eso actualmente tenemos una política de competencias ciudadanas que se está implementando en el Estado de Colombia.

Doctora Martha Rocío junto a los docentes del programa académico de Psicología de la UDEP.

¿Qué son exactamente las competencias ciudadanas?
Son competencias que salen de programas diseñados por psicólogos en varias universidades en Colombia como resultado de que los estudiantes no tienen competencias básicas de convivencia, como la tolerancia, el respeto o una interacción positiva en el aula. Nos dimos cuenta de que los programas de intervención que estábamos haciendo allí eran insuficientes, y que se necesitaba un cambio a nivel curricular que llegara a todo el país, no solamente un taller en el colegio, sino algo que irradiara el currículo de los estudiantes en todos los niveles para poder impactar un cambio de cultura real.

¿Sobre qué trata el programa SER-ES?
SER-ES es un proyecto que inició en Colombia y que tiene como propósito educar a los padres en prácticas parentales positivas para disminuir el comportamiento violento en los niños en los contextos escolares. Es un proyecto con el cual no solo se vio un cambio en las familias y en los niños, sino que se ha podido impactar al país con un proyecto de ley para la prohibición del castigo físico. Este proyecto de ley también contempla brindarle al papá alternativas para educar de manera correcta.

¿En qué consisten las alternativas que se brindan a los padres de familia a través de SER – ES?
Son tres prácticas para enseñar al padre a educar a los hijos de manera correcta y sin incluir el castigo físico de por medio.

Una de ellas es la práctica del monitoreo, que es el acompañamiento uno a uno que hace el papá de las actividades de su hijo, que requiere que conozca al niño, que conozca a sus amigos, en dónde está, cuáles son sus actividades favoritas; es un factor protector enorme porque hace que el niño le cuente todo al papá, de modo que no se sienten solos.

Otras es la disciplina inductiva, que se aplica un poco más adelante porque requiere que el niño tenga desarrollo cognitivo. No es una práctica parental que le grita al niño porque lo hizo mal, o que lo humilla, o que le da una palmada para corregirlo. Es cuando uno al niño le genera reflexión sobre lo que hizo, es ponerlo en el lugar del otro, generarle empatía y enseñarle que lo que él ha hecho tiene un impacto en el otro.

La tercera práctica es el apoyo y la aceptación. Yo puedo monitorear bien, pero no sé cómo llegar al niño para que reflexione sobre lo que hace. No voy a lograrlo si no tengo aceptación de mi hijo. Los papás nos movemos con un ideal que tenemos de hijo, no con el hijo que tenemos. ¿Para qué lo obligas a jugar fútbol si es un neto artista?  Nos cuesta aceptar que nuestros niños no son el ideal que queremos tener en la cabeza.

Realidad peruana

  • Lima es la región que presenta un mayor número de denuncias por maltrato infantil a nivel nacional, seguida de Arequipa, La Libertad y Junín.
  • El 25% de los padres peruanos considera legítimo usar el castigo físico para corregir a los menores.
  • El 2015 se promulgó la Ley 30403, que prohíbe el castigo físico y humillante contra los niños. La ley establece una penalización de hasta 10 años en caso de lesiones graves y hasta 12 años si el menor fallece.