ARTÍCULO DE OPINIÓN

Nutriendo el cerebro infantil a través de la música

“Cantar es una forma maravillosa de autodesarrollo, el despliegue de nuestro entusiasmo por la vida, un camino artístico de autocuración con la voz” (Karl Adamek)

Hoy en día, la tecnología se ha apoderado de la atención y tiempo de nuestros niños. Vivimos inmersos en un mundo que se desarrolla tan rápido que ya descartó los juegos, la lectura, las canciones y el tiempo de calidad de padres de familia con sus hijos los cuales nutren el rico mundo infantil.

La revista La Vanguardia Magazine publicó una entrevista a Jordi Savall, director español de orquesta, en la cual el músico manifiesta que la ciencia ya ha descubierto que el hacer música, más que escucharla, es uno de los estímulos más potentes, complejos y completos para el desarrollo de los niños, jóvenes y adultos y, en el caso de los más pequeños, el uso de la voz como instrumento.

En una investigación realizada por los doctores Thomas Blank y Karl Adamek de la Universidad de Munster, Alemania, en 500 jardines de infancia se constató que un 88% de los niños que cantaban frecuentemente estaban preparados para la escolarización normal, en contraste con solo un 44% de aquellos en cuya escuela se cantaba menos.

El estudio demostró que cantar y jugar cantando estimula el desarrollo físico, mental y social de los niños en una medida que se ha subestimado, y que se refleja en una mejor maduración cerebral y en el desarrollo del habla, la inteligencia social y el control de la agresión.

El cantar beneficia, especialmente, a aquellos niños que viven situaciones de desventaja social: violencia familiar, escasos recursos, inmigración reciente, etc. Es muy difícil medir los incontables beneficios de esta actividad que pone en juego el cuerpo, las emociones y la mente. Una posible explicación parcial la dan los estudios neurobiológicos y fisiológicos que muestran que cantar produce hormonas de bienestar y reduce las que desencadenan reacciones de agresión.

Interpretemos con nuestros niños canciones infantiles que impliquen juegos, rondas, palmas, etc., en diferentes ritmos, ya que al involucrar tantas habilidades diferentes (sincronizadamente) potenciará aún más sus conexiones neuronales y la maduración de sus estructuras cerebrales básicas.