¡Adiós, don Lucho Ruiz!

Hoy, 18 de setiembre, ha partido de este mundo don Luis Ruiz Pariñas, colaborador de nuestra universidad desde 1987, dejando un gran dolor en toda la comunidad, en su esposa e hijas. ¡Descanse en paz!

Un hondo pesar sentimos hoy en la Universidad de Piura, por el fallecimiento de don Luis Ruiz Pariñas, muy buen amigo, cariñoso esposo de Cruz María, amante padre de Karla Karina y Mari Cielo y un trabajador muy dedicado.

Llegó a Campus Piura hace 33 años, como encargado de piso; luego, fue ayudante de electricista durante más de 10 años, aprendiendo también a realizar labores de soldadura, pintura y todo lo que pudo. En los últimos 20 años, se ha desempeñado como conserje; labor que ejercía en la recientemente creada área de Servicio de eventos y actividades.

La mayoría de sus años en la universidad fue conserje en el edificio 80, lo que lo hizo identificarse mucho con la Facultad de Ingeniería, aunque sus tareas lo hicieron rotar por distintas áreas y facultades y recorrer a pie, durante muchos años, las instalaciones del campus varias veces al día; hasta que comenzó a movilizarse por el campus en su bicicleta.

El 2013, fue distinguido con la Medalla por los 25 años de servicio en la UDEP. Su puntualidad, responsabilidad, el sentido del orden, la generosidad y el valor que le daba a la amistad fueron algunas de las cualidades que sus compañeros y jefes destacaron de Luis en aquella ocasión.

Hoy, sus amigos y las personas que lo hemos conocido en la universidad, reafirmamos que aquellas cualidades y valores hechos públicos el 2013 lo han acompañado durante toda su vida: así como su abnegación, entrega y laboriosidad en cada una de las tareas encomendadas.

Nos unimos a las oraciones de su familia, en un periodo crítico y muy doloroso para todos los peruanos a causa del COVID-19, y pedimos a Dios por el eterno descanso de su alma.

¡Descanse en paz, don Luis Ruiz Pariñas!

Algunos testimonios
Aquí testimonios de algunos de los miembros de la UDEP:

“Lucho era un caballero, muy amable, sincero y, a veces reservado, dispuesto siempre para apoyar en las actividades. En los momentos coloquiales, tenía la broma precisa; excelente persona. Su partida es una gran pérdida para su familia y para nosotros, sus compañeros de trabajo”. Raúl Olivares. (Gerencia administrativa).

“Ha sido un compañero muy amigable y responsable. Aunque era un poco tímido, le gustaba compartir con los compañeros. Y, antes de realizar una actividad, siempre consultaba y pedía consejo a sus jefes”. Juan Neyra (conserje).

“Don Lucho era discreto, atento y servicial; siempre disponible para lo que se le pidiera. Siempre sintió a la universidad como su casa, y el orgullo de servir. Me queda la imagen de una persona que, a pesar de encontrarnos en una sociedad en la que prima la autosuficiencia y el individualismo, no dudó nunca en pedir consejo y acudir a Dios”. Rosario Zapata (jefatura de mantenimiento).

“Lo recuerdo con sus encargos debajo del brazo, caminando por el campus o entrando a mi oficina, siempre atento y a tiempo con las entregas. Don Lucho tenía un sonrisa amable, cálida y que expresaba siempre su don de servicio”. Melissa Llauce, docente.

“Nuestro amigo Lucho era muy inteligente, muy hábil y ordenado en todo lo que hacía. Cuidadoso con los equipos y con los detalles. Bastaba ver su cuaderno de trabajo para descubrir su gran valía. Con gran capacidad de dar y compartir con los amigos: una fruta, un dulce, una comida. Siempre preocupado por sus hijas, por su familia”. Rolando Castillo (asistente del Servicio de actividades, eventos, conserjería y traslados.).