Artículo de Opinión

Aislamiento físico, no social

Lo que estamos viviendo es un aislamiento físico, con ciertos sacrificios en el ámbito social, pero con muchas oportunidades para seguir desarrollando y mejorando muchos vínculos interpersonales.

En la comunicación, las palabras son fundamentales. Me parece extraordinario cómo el uso de una palabra u otra en un mismo contexto influye directamente en la forma en la que percibimos una realidad. Y, creo que al enfrentar la pandemia hemos cometido un error de comunicación.

Llamar a una de las medidas claves para frenar la expansión del virus “aislamiento social obligatorio” supone una clara mejora frente a la denominación de “toque de queda” (que carga con una connotación bélica y de los tiempos de terrorismo), pero ha sido un error cuando se piensa en la salud emocional y psicológica de las personas. Este error se agrava cuando se piensa que la situación continuará y que, aunque se levante el carácter obligatorio, este “aislamiento social” seguirá como una recomendación.

Por esto, creo que es momento de comenzar a llamar a las cosas con mayor precisión. Lo que estamos viviendo es un aislamiento físico, con ciertos sacrificios en el ámbito social, pero con muchas oportunidades para seguir desarrollando y mejorando muchos vínculos interpersonales.

Llevo algunos años estudiando el fenómeno de cómo las nuevas tecnologías facilitan la gestación de comunidades digitales que superan las limitaciones espaciales. Personas de diferentes partes del mundo se reúnen en un espacio virtual para interactuar y generar vínculos, para crear una comunidad en torno a intereses comunes. Uno de los hallazgos importantes de esta investigación es que los vínculos que se desarrollan en estas comunidades son tan reales como las relaciones interpersonales presenciales.

Habrá que seguir con el distanciamiento físico. Aunque se levante la cuarentena, esta medida continuará como una recomendación durante muchos meses para evitar un repunte de los contagios. Pero hay que seguir desarrollando una cercanía social, tal vez no presencial, pero real. Pronto recuperaremos algunas licencias para salir, habrá que hacerlo con responsabilidad y mucha prudencia, procurando seguir con el distanciamiento físico, pero reconociendo que nuestros vínculos interpersonales pueden seguir creciendo y fortaleciéndose. Llamen a los familiares, disfruten de una buena tertulia en una videollamada grupal, exploren las posibilidades de la vida social digital, porque aun en tiempos de pandemia se puede enriquecer la vida interpersonal.

(Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas en él son  de responsabilidad del autor).