ARTÍCULO DE OPINIÓN

Aprendamos a respetar las diferencias

Aprovechemos la curiosidad innata de los niños para hablar con ellos sobre estereotipos y discriminación. Tarde o temprano serán testigos de actitudes negativas hacia los demás en libros, películas o en situaciones reales.

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Cuando uno tiene el gran privilegio y bendición de viajar, no solo en su propio país, sino a otros países y continentes, tiene la maravillosa oportunidad de conocer nuevas culturas, idiomas, comida y mucho más. Esto, indudablemente, abre nuestra mente y ojos a nuevas realidades que nos llevan a valorar y respetar lo nuestro y lo ajeno.

En un mundo tan globalizado, como en el cual vivimos hoy, se hace necesario enseñar, desde casa y en los colegios, el respeto a las diferencias de origen, de cultura, religión, pensamiento, e incluso, de capacidades diferentes para así evitar cualquier clase de intolerancia, irrespeto, discriminación y prejuicios.

Los niños no nacen con prejuicios o discriminación, ni le dan importancia a las diferencias de nacionalidad, color de piel o idioma; a ellos solos les interesa el lenguaje universal de los juegos. Desafortunadamente, con el tiempo van adquiriendo prejuicios a partir de lo que observan en su entorno e, igual que los valores, estos se transmiten de padres a hijos. Por eso, es tan importante para padres, profesores y la sociedad en su conjunto, ayudar a los niños, los futuros ciudadanos de nuestros países, a tener una mente abierta, enseñándoles con el buen ejemplo.

El portal “Educo”, en uno de sus artículos, nos da los siguientes consejos para desarrollar en nuestros niños el respeto y la tolerancia a las diferencias. Desarrollar en ellos actitudes que no discriminen pues son muy conscientes de lo que nos escuchan decir y nos ven hacer; y saben distinguir cuándo mentimos, nos sentimos incómodos y cuándo lo que decimos y lo que hacemos se contradicen.

Es importante ser un modelo positivo para seguir, ya que los niños imitan a sus padres. Su modo de ver el mundo y de interactuar en él depende de cómo lo hagan ellos. Ser conscientes y respetar las diferencias que hay entre todos los miembros de la familia es el primer paso. Revisemos cuál es nuestra actitud hacia la diversidad y corrijamos si tenemos estereotipos aprendidos.

Aprovechemos la curiosidad innata de los niños para hablar con ellos sobre estereotipos y discriminación. Tarde o temprano serán testigos de actitudes negativas hacia los demás en libros, películas o en situaciones reales de la vida; y, contestémosles sus preguntas de manera respetuosa y honesta.

Finalmente, recordemos que los niños con una autoestima saludable se valoran y se respetan, y es más probable que traten a los demás de la misma manera. Los niños que no se sienten cómodos siendo quienes son tienden a tratar mal a los demás.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas en él son de responsabilidad del autor.