11 Dic

Duelo en la UDEP: le dice adiós a un fiel trabajador


Durante más de 32 años, Juan Carlos Rufino supo ganarse la confianza y amistad de quienes lo trataban. Jefes y compañeros de trabajo coinciden en destacar sus virtudes y cualidades como buen trabajador, buen compañero, colaborador y servicial; amoroso esposo de Marcela Margarita y orgulloso padre de Juan Carlos, Milagros, Marcela y Maria Gracia.

“Nos sentimos más que orgullosos y agradecidos. Gracias a él somos lo que somos actualmente. Además de padre y esposo amoroso, fue un hombre justo que nos inculcó valores. Nos queda aceptar la voluntad de Dios, y expresar el agradecimiento de nuestra familia a la Universidad de Piura, por todo el apoyo que hemos venido recibiendo”, señalan sus hijos; dos de ellos egresados de la UDEP; Milagros estudia en esta casa de estudios y Maria Gracia está en Secundaria.

Asimismo, sus compañeros de trabajo destacan su buen humor y carácter paciente. Durante muchos años se desempeñó como conserje y recorría el campus de Piura incesantemente. Siempre gustó de la lectura (como del fútbol) y quería estar muy bien informado, especialmente para buscar nuevas oportunidades para sus hijos. Mientras era conserje, era el primero que llegaba a Dircom, antes de su hora de ingreso, para leer los diarios. Era tal su gusto por la lectura y la información, que esta afición le valió el título de “El conserje mejor informado”, en una entrevista publicada por Dircom.

Conversar con él era provechoso, pues siempre tenía algún tema importante que compartir, más aún si se relacionaba con la formación de sus hijos; o algún consejo para los hijos de sus compañeros. Es decir, él sabía que la familia era importante y así lo dejaba saber cada vez que podía; también lo demostró el 2013, cuando estuvo acompañado de toda su familia en la Ceremonia de Entrega de Medallas de la Universidad de Piura: había cumplido 25 años en la UDEP; al igual que yo.

Desde hace algunos años, Juan Carlos trabajaba en el área de Tesorería, en la que también cultivó muy buenos amigos, en el edificio de Gobierno. 

Lo dicen sus amigos
“Juan Carlos: un amigo. Me atrevo a decir ‘amigo’ pues compartíamos asuntos de índole familiar, intercambiábamos opiniones y temas relacionados con el comportamiento de nuestros hijos. Él siempre estaba dispuesto a dar y compartir con los amigos; y estaba muy comprometido con su trabajo. Lo conozco desde la época en la que trabajó en Mantenimiento (en conserjería y almacén). Siempre comentaba que él era todo terreno. Sinceramente, es muy triste saber de su partida”. (Manuel Saldarriaga. Servicios Operativos).

“Era una persona servicial, alegre, trabajador, siempre pendiente de su familia …y presto a escuchar cuando alguien lo requería. (Juan Valle. Gerencia general).

“A Juan Carlos le tenía un cariño especial, estuvimos vinculados directamente desde diversas áreas, desde jóvenes. Era un amigo con quien no había diferencias al compartir ideas, juicios y emociones. Ante la cercanía de la Navidad quiero expresar lo que siento por él: “La luz de Navidad eres tú, Juan Carlos, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad. Me duele su partida, pero me quedo con sus recuerdos y su último mensaje: “Milagritos, cuídate y que Dios te bendiga” (Milagros Pasache. Dirección de Innovación).

“Una persona muy responsable en su trabajo. Hablaba con orgullo de su ‘flaca’, su esposa, a quien quería mucho. Era muy bromista también. Nosotros siempre lo recordaremos con cariño porque era muy respetuoso y amigable. Descansa en paz, Juan Carlos”. (Fátima Grillo. Servicio de Limpieza).

“Durante 32 años ocupó muchos puestos de trabajo y desarrolló múltiples labores. Juan Carlos era un amigo muy alegre, siempre preguntando por la salud de los demás; muy responsable en su trabajo; y también dedicaba mucho tiempo y cariño a sus hijos e hijas. Recordemos que las personas solamente mueren cuando sus seres queridos las dejan de recordar. Él fue una persona excepcional que siempre estará en nuestros recuerdos”. (Juan Neyra. Mantenimiento). 

“Cuando llegué a trabajar, Juan Carlos tenía pocos años trabajando en UDEP. Rápidamente hicimos amistad. Es fácil con él, por su buen humor, su buen carácter, por la cercanía de los barrios, la edad, etc. Es difícil en estos momentos duros, resumir todo lo bueno y agradable que ha sido compartir con él: muchas conversaciones agradables; una broma, una sonrisa de patas, el fulbito en la canchita, el oratorio. Me quedo con esa linda reunión por el matrimonio de su hija; con su última llamada telefónica y con todos estos años entrañables, llenos de trabajo, dando todo, gastándote por tu familia. Amigo Juan Carlos, descansa en la paz del Señor”. (Rolando Castillo. Servicio de Actividades).

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