Artículo de opinión

El sistema CRISPR no sirve para modificar embriones humanos

El doctor Jaime Millás, docente de la Facultad de Medicina Humana, explica por qué el sistema CRISPR-Cas9 no sirve para modificar embriones humanos en la investigación médica.

El premio Nobel de Química de este año sigue suscitando un debate ético, ya que la posibilidad de usar el sistema CRISPR-Cas9, descubierto por Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, si se utiliza para modificar los gametos y, como consecuencia, los embriones humanos, siembra muchos interrogantes.

La revista Cell publicó recientemente un trabajo en el que se busca curar una enfermedad monogenética, causa principal de la ceguera hereditaria, mediante la técnica CRISPR-Cas9. Se trata de la retinosis pigmentaria: un grupo de patologías degenerativas de la retina que causan una progresiva pérdida de la visión, especialmente cuando hay escasa iluminación. Afecta el campo visual periférico, pero se mantiene la visión central hasta avanzadas fases de la enfermedad.  Con los años, el campo visual se estrecha, la agudeza visual se reduce y se pierde la capacidad de distinguir colores. Los primeros síntomas de esta patología congénita aparecen habitualmente a partir de los veinte años y, en muchos casos, no se perciben hasta que se encuentra en fase avanzada.

El gen EYS (acrónimo en inglés de “ojos cerrados”), que se ubica en el cromosoma 6, es el más importante de los que causan la retinosis pigmentaria. La mutación de EYS se manifiesta en la degeneración de los fotorreceptores de la retina, con atrofia del epitelio pigmentario, y afecta de manera global al fondo de ojo. Estas alteraciones se producen en ambos ojos en la mayor parte de los casos. Este trastorno aqueja a una de cada 30,000 personas.

Los investigadores de la Universidad de Columbia fecundaron in vitro 40 óvulos con espermatozoides de un hombre afectado de retinosis pigmentaria. Luego utilizaron la técnica CRISPR-Cas9 en 37 de ellos, dejando 3 embriones como grupo control. El resultado fue que no se produjo la reparación en la mitad de los embriones aproximadamente. Por el contrario, se perdió parte o la totalidad del cromosoma. “Es un resultado muy adverso”, explicó  Dieter Egli, investigador principal.

Hasta el momento, los trabajos experimentales, tanto en ratones como en células diferenciadas de seres humanos, mediante esta técnica eran bastante exitosos y conseguían, o bien una reparación precisa o pequeños cambios que no afectaban a la funcionalidad del gen. Sin embargo, Michael Zuccaro, otro de los investigadores comenta: “Aprendimos que en las células embrionarias humanas, una sola ruptura en el ADN puede arrojar un tercer resultado: la pérdida de un cromosoma completo o, a veces, un segmento grande de ese cromosoma, y ​​esta pérdida del cromosoma es muy frecuente”.

Un estudio anterior sobre el gen que causa la miocardiopatía hipertrófica, publicado por Shoukhrat Mitalipov en 2017, se consideró exitoso al corregir con el sistema CRISPR en embriones humanos una mutación. Sin embargo, visto a la luz de este nuevo trabajo, ofrece una interpretación distinta, ya que el cromosoma portador de la mutación, en lugar de corregirse, puede haberse perdido por completo.

Después, en 2018, nacieron dos gemelas en China a las que se les cambió un gen para protegerlas del SIDA, mediante la técnica CRISPR-Cas9. La noticia provocó un rechazo casi universal que incluyó a las inventoras de la técnica. No conocemos el resultado final pero sí sabemos que el investigador fue condenado a tres años de cárcel por práctica médica ilegal.

“Si nuestros resultados se hubieran conocido hace dos años, dudo que alguien hubiera seguido adelante con un intento de usar CRISPR para editar un gen en un embrión humano en la clínica”, dice Egli. “Nuestra esperanza es que estos hallazgos de advertencia deberían desalentar la aplicación clínica prematura de esta importante tecnología, pero también pueden guiar la investigación responsable para lograr su uso seguro y eficaz”.

Con estos antecedentes, y teniendo en cuenta que no podemos saber los posibles efectos perjudiciales a largo plazo, pues un cambio en la línea germinal se transmitiría a los descendientes, lo sensato es no seguir con estos experimentos. Más bien, el camino lógico es continuar la investigación con terapia génica en células somáticas con CRISPR-Cas9 para tratar algunos tipos de cáncer y la anemia falciforme. Este tipo de trabajos no conllevan problemas éticos en cambio, los referidos anteriormente, parten del uso y destrucción de embriones humanos, transformados en material de experimentación, debido a las técnicas de reproducción asistida.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.