Hay sumas que restan

La reciente y ajustada investidura por mayoría simple de Pedro Sánchez, Primer Ministro de España, gracias a su alianza con partidos extremistas e independentistas, coloca al Partido Socialista Obrero Español (en adelante PSOE) en una posición delicada y tirante con sus aliados al interior para sostener la gobernabilidad durante los próximos cuatro años. Su principal socio, Unidas Podemos, ha logrado la vicepresidencia del ejecutivo, comenzado a ir por libre tras anunciar el próximo nombramiento de sus ministros; por otro lado, los partidos independentistas, (PNV, Más País, NC, BNG y Teruel Existe, más la abstención decisiva de Esquerra Republicana de Catalunya y EH Bildu), condicionarán la aprobación de cualquier decisión política con su agenda separatista del Estado español.

Desde la instauración de la Democracia española, se trata del primer gobierno investido gracias a una coalición de izquierda. Una coyuntura inédita que demandará del primer ministro mucha muñeca política, para poder conducir los destinos del país, pues, el PSOE, a pesar de las coincidencias ideológicas con sus socios, es un partido nacional que cree en la integridad de España, su historia ha dado señales de ello. Por eso, la oposición política fue muy crítica a una fórmula de investidura que pusiera en riesgo la unidad y soberanía del territorio reconocidas por su Constitución.

La frase “hay sumas que restan” podría ser aplicable en este momento. Se logró la investidura con sólo dos votos de diferencia más dieciocho abstenciones, pero esperamos que no a un alto precio. El tiempo dirá quién tuvo la razón, pero una vez más queda en evidencia que la política es “el arte de lo posible”. Una alianza entre el Partido Popular (partido de derecha) con el PSOE, que modere con responsabilidad las pretenciones extremas y separatistas, todavía parece parte de la política ficción.