Artículo de opinión

Humanidades en Piura y desde Piura. El espíritu de una ley

El Día del Humanista Peruano, recordando a Luis Antonio Eguiguren Escudero, nos invita a ir más allá de las “estrecheces de la lógica tecnocrática”, como lo expresó San Juan Pablo II. Esta invitación es permanente.

El texto de la Ley 24899, cuya orden de publicación es del 19 de octubre de 1988, se inicia así: “Establécese el día 21 de Julio de cada año, como Día del Humanista Peruano, en homenaje al Magistrado, Historiador, Periodista y Político Peruano don Luis Antonio Eguiguren recordando el centenario de su nacimiento”.

El espíritu de esta Ley es, sin duda, promover el cultivo de las Humanidades y su difusión en nuestro país, buscando que este sea “firme y feliz por la unión”.

Celebrar al Humanista Peruano es celebrar a todos los que se dedican a las Humanidades en nuestra patria. A todos los que se reconocen en la célebre frase del comediógrafo Terencio: “homo sum, humani nihil a me alienum”. “Soy un ser humano, nada que se refiera a los seres humanos me es ajeno”.

En el Renacimiento, como sabemos, florecieron las Humanidades, volcándose, entonces, el interés a las obras clásicas expresadas en griego antiguo y latín, como las de Terencio. Luis Antonio Eguiguren Escudero —piurano— cultivó notablemente el latín. Leyó y tradujo, al castellano, publicándolas, obras de los catedráticos y miembros de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima —su alma mater— como Diego de León Pinelo, Pedro Peralta y Barnuevo, Toribio Rodríguez de Mendoza y Mariano de Rivero.

¿Qué es ser humanista? ¿En qué consisten las Humanidades? Son preguntas de carácter sapiencial. La solución a este tipo de preguntas no es única, es inagotable. El ser humano no deja de ser un misterio, no se agota a través de los conceptos ni de las palabras que pretendan expresarlo. El ser humano es persona.

Las Humanidades son un saber sapiencial. Por ello, aspiran a entender a la persona humana en su integridad, respetándola, indagando sobre ella con delicadeza extrema, tanto al observarla a través de sus actos, como al intentar una y otra vez —incansablemente— expresar lo que es, su ser, su maravillosa estructuración y dinamismo íntimamente entrelazados.

El respeto a la dignidad de cada persona merece los cuidados, las atenciones que puede darle el humanista.

El Día del Humanista Peruano, recordando a Luis Antonio Eguiguren Escudero, nos invita a ir más allá de las “estrecheces de la lógica tecnocrática”, como lo expresó San Juan Pablo II. Esta invitación es permanente. Dirigida como un reto, en medio de cualquier circunstancia, como la de hoy. Buscando lo verdadero, lo bueno y bello que se encuentran en la condición humana y no excluye, sino que se proyecta, a todo el Universo. Porque el ser humano es un microcosmos.