Artículo de opinión

La población no es el problema

La población, más que un lastre, es el mejor de los recursos para afrontar los problemas. Suprimiendo vidas humanas podemos estar eliminando a las personas capaces de ayudarnos a superar las dificultades actuales.

Celebramos el Día mundial de la población y es momento de reflexionar sobre las personas y su hábitat natural. Quiero referirme a dos artículos sobre el particular. El primero es una declaración publicada en la revista BioScience, avalada por 11 000 científicos, que explica la necesidad de tomar urgentes medidas para evitar lo que califican como “sufrimientos indecibles” debidos al cambio climático, considerado de “emergencia”. Entre esas medidas figura el control de la natalidad, al atribuir a la población las elevadas emisiones de dióxido de carbono.

La mayor parte de lo propuesto por los científicos tiene cierta lógica ya que se trata de elevar los impuestos a los combustibles fósiles, cambios en el estilo de vida o la necesidad de reforestar. Sin embargo, lo referente al control poblacional no parece tan claro.

El segundo artículo es de la revista The Lancet y trata sobre la disminución de los índices de fertilidad a nivel mundial, analizando la población de 195 lugares, entre los años 1950 y 2017. La conclusión del estudio es que los índices totales de fertilidad (TFR) han disminuido un 49,4%, pasando de 4,7 a 2,4 nacidos por mujer en edad fértil. Sin embargo, la población mundial pasó de 2600 a 7600 millones. El sur de Asia y el África subsahariana son los lugares de mayor crecimiento. En cuanto a la edad media global, ha pasado de 26,6 años a 32,1.

Es importante señalar que los TFR han disminuido en todos los países del mundo. En el 2017, los más bajos fueron en Chipre (1 nacidos por mujer) y los más altos en Níger (71). Hay 33 países, la mayor parte europeos, que muestran un índice negativo de crecimiento poblacional entre el 2010 y 2017. Por otro lado, en África subsahariana 33 de sus 46 países muestran un aumento del 2% en el crecimiento de su población.

Hay que destacar que el crecimiento de la población mundial se debe a las menores tasas de mortalidad. Los datos, que a juicio de los autores, son transparentes y contrastables, deben servir para tomar las mejores decisiones respetando siempre la libertad de las personas.

Por otro lado, conviene recordar que la ONU ha ido revisando a la baja sus estimaciones sobre el incremento poblacional. Esto se debe a que la tasa de fertilidad ha bajado en todo el mundo llegando incluso, en países desarrollados, a ser menor a 2,1, que es la tasa llamada de reemplazo. Incluso India tiene en la actualidad una tasa de 2,2. Y en China, la tasa de natalidad ha descendido por tercer año consecutivo y es uno de los países con el envejecimiento más rápido del mundo.

En realidad, la situación de emergencia de la que hablan algunos científicos no es tanto por el exceso poblacional cuanto por el envejecimiento, debido al incremento en la esperanza de vida, gracias a los avances biomédicos. Por eso, el problema no es de natalidad. Si no hay población joven no será posible el desarrollo de los países y la tasa de dependencia se elevará desmesuradamente. La pequeña población económicamente activa no podrá sostener a la numerosa población de la tercera edad.

Las mayores emisiones de dióxido de carbono no se deben a una mayor población. África es el continente de mayor crecimiento demográfico y, sin embargo, el que menos contribuye al incrementoSon más bien la producción de energía poco sostenible, los estilos de vida y de consumo los que contribuyen al llamado efecto invernadero.

La población, más que un lastre, es el mejor de los recursos para afrontar los problemas. Suprimiendo vidas humanas podemos estar eliminando a las personas capaces de ayudarnos a superar las dificultades actuales. ¡Cuántos individuos geniales podrían haber existido si los hubiéramos dejado nacer!

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas en él son de responsabilidad del autor.