Artículo de opinión

La vida a través de una pantalla

La vida como la conocíamos pasará a instalarse en un contexto de virtualidad inevitable. El siglo XXI nos da así la bienvenida, entre crisis y adaptaciones forzadas, a la era de la virtualidad.

Si alguna vez, en un viaje cualquiera, te has preguntado por una locación que viste en una película para visitarla presencialmente; estoy seguro de que debes haber experimentado esa sensación de “ya haber estado allí” aunque esa sea tu primera vez en el lugar. En efecto, nuestros primeros viajes a Europa, Asia o Estados Unidos fueron a través de una pantalla de cine o televisión.

Esta experiencia virtual que nos permitía la comunicación audiovisual era un supuesto exclusivo de ciertos ámbitos de la vida. Hoy, con la pandemia y el confinamiento a cuestas, la virtualidad se ha colado en todos los ámbitos de lo ordinario.

Algo que se venía desarrollando ya con algunas experiencias digitales, de pronto se impuso de manera intempestiva en el día a día a causa de un virus. Replegados en nuestras casas, comenzamos a transportar a la pantalla actividades que solo de modo extraordinario se pensaban para un celular, una tablet o una computadora.

En este contexto, lo más importante es reconocer que este salto no tiene vuelta atrás. La vida como la conocíamos pasará a instalarse en un contexto de virtualidad inevitable. El siglo XXI nos da así la bienvenida, entre crisis y adaptaciones forzadas, a la era de la virtualidad.

En esta era, hay muchos fenómenos que comenzarán a implantarse como normales. El cambio y la incertidumbre han sido los signos distintivos de estos primeros meses de una pandemia que, como las que ya ha experimentado la humanidad, superaremos con grandes aprendizajes.

Pero, esta experiencia también nos está dejando algunas prácticas asimiladas a la vida cotidiana. Toda experiencia extraordinaria y generalizada implica un cambio cultural en la forma en la que nos representamos. Así ha nacido la estética de la pandemia; una forma de expresar lo que somos a través de la fotografía de una pantalla.

Las nuevas fotos de cumpleaños no son en una mesa con una torta, abrazados los unos con los otros, sino que ahora nos reunimos en una pantalla dividida en cuadrículas donde nuestro rostro en primer plano dice con orgullo: aquí estoy.

Las graduaciones, las clases, las reuniones de trabajo y las conversaciones entre amigos ahora se traducen en pequeños rectángulos yuxtapuestos; una imagen que llegó para quedarse y que nos dice que hoy la vida sigue a través de una pantalla.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas en él son de responsabilidad del autor.