Artículo de opinión

No basta con la ciencia

Se trata de ver en cada ser humano enfermo alguien merecedor de compasión, de afecto, de cordialidad y, en el caso del médico, de receptor de la mejor terapia posible.

Un reciente editorial de British Medical Journal (BMJ, Ethical road map through the covid-19 pandemic (mayo, 2020), pone de relieve los desafíos éticos que han surgido a raíz del COVID-19 en temas relacionados con la salud y también otros referidos a políticas aplicadas a la población.

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La crisis en las residencias de personas de la tercera edad, la selección de pacientes, la toma de pruebas y el reparto de equipos de protección; el efecto de las medidas que se toman para frenar el avance de la enfermedad en pacientes que sufren de otras patologías; la organización del cuidado de los enfermos y decisiones sobre reanimación son, entre otros, algunos dilemas éticos planteados.

La evolución de la pandemia nos hace vislumbrar otras inquietudes éticas. Por ejemplo, cómo distribuir nuevos tratamientos y vacunas; cómo establecer prioridades de atención a pacientes, según retomen su trabajo los diferentes servicios de salud; el manejo de la valoración de la inmunidad con lo que esto involucra; así como disponer el sistema de salud para gestionar los posibles nuevos picos que puedan producirse más adelante.

En líneas generales, los gobiernos de los distintos países declaran actuar de acuerdo con los expertos científicos. Sin embargo, la ciencia experimental no nos dicta lo que debemos hacer, por lo que no se le debería trasladar la responsabilidad de las decisiones. La ciencia nos proporciona información más o menos objetiva, basada en evidencias, pero somos nosotros los que debemos decidir y decidiremos según nuestros valores y principios, tomando en consideración los datos científicos. A diferencia de lo que se viene repitiendo en estos días, no debe ser la ciencia la que finalmente nos guíe por el intrincado camino en el que nos encontramos: debe ser la ética.

Como parte de la Filosofía, la Ética es la que nos indica el deber ser. Y lo debido se relaciona con aquello que está de acuerdo con la naturaleza humana. De esta forma se concreta lo que es bueno y lo que es malo. Por eso, a la hora de resolver dilemas éticos, hay que poner por encima de todo la dignidad de la persona humana y el respeto que se le debe. No se trata de buscar el beneficio final para un mayor número de individuos, ni de cumplir un deber sólo porque alguien dice que hay que cumplirlo, ni de pensar sólo en las consecuencias. Se trata de ver en cada ser humano enfermo alguien merecedor de compasión, de afecto, de cordialidad y, en el caso del médico, de receptor de la mejor terapia posible.

Los miembros de los diversos Comités de Ética, pertenecientes a las diferentes instituciones de salud, están llamados a orientar a los profesionales que toman las decisiones para revertir del mejor modo esta pandemia.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor*.

* El doctor Jaime Millás, además de docente y director de estudios de la Facultad de Medicina Humana, es presidente del Comité Institucional de Ética en Investigación de la Universidad de Piura.