ARTÍCULO DE OPINIÓN

Riva Agüero: un patriota y conspirador de alto vuelo en Lima

José Agustín de la Puente dijo que Riva Agüero es, sin duda, el hombre que mejor expresa la continuidad de las conspiraciones limeñas.

Don José de la Riva Agüero. Imagen tomada de la publicación de La República.

La llegada al Perú de la expedición libertadora del sur es fundamental en la historia de la independencia. Su presencia es posible por el apoyo que muchos patriotas peruanos le brindaron. Uno de los más destacados es el limeño José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete.

Riva Agüero es uno de los peruanos que más prontamente opta por la causa patriota. Estando en Europa elabora un “Plan” para liberar la América del Sur (1808) que remite al gobierno británico antes de la invasión napoleónica a España. Vuelto a Perú (1809) es apresado varias veces por su actividad conspirativa. Manuel de Mendiburu afirma que, aparte de los clubes secretos que forma, no hay conspiración en Lima en la que Riva Agüero no sea director o cómplice. Esta idea la corrobora José Agustín de la Puente al decir que Riva Agüero es, sin duda, el hombre que mejor expresa la continuidad de las conspiraciones limeñas. Eduardo Carrasco refiere que Riva Agüero ya era patriota en tiempos en que “la generalidad de la opinión era española”.

En 1818 Riva Agüero publica “Las veintiocho causas”, texto en el que resume el porqué América debe independizarse. La figura en ascenso de José de San Martín se le presenta como una gran oportunidad: lo vio como un aliado político-estratégico y decidió apoyarlo.

En 1819, solo un año después de publicar el opúsculo a favor de la independencia, Riva Agüero redacta un plan de conquista del Perú que hace llegar a San Martín. Según Eduardo Carrasco, San Martín aprobó este plan que incluye el mapa topográfico del territorio entre Pisco y Huaura, haciendas, esclavos, ganados, caballos, provisiones y recursos. Para Carrasco, el mapa es fundamental en el desembarco de San Martín en Pisco. En palabras de Juan Pardo de Zela, testigo de época, a pesar de la vigilancia española, Riva Agüero consigue ponerse en contacto con San Martín a bordo de la escuadra en el propio año 1820.

Según el historiador argentino Bartolomé Mitre –autor de una obra fundamental sobre la independencia sudamericana publicada en 1887- San Martín recibe un plan firmado por Remigio Silva; no obstante, según Mitre, parece que Silva es el amanuense, pues en realidad su autor sería Riva Agüero.

No fueron los únicos aportes. Riva Agüero, junto con el capitán Manuel de Anaya –uno de los que guarnecía el Real Felipe-, elabora otro plan (1821) para que los oficiales de esa fortaleza ayuden al desembarco de la expedición libertadora: se mencionan nombres, contraseñas, señales con cohetes, posiciones, fuertes, etc. El apoyo a la causa patriota, además del aporte económico y el trabajo de la opinión pública, no queda ahí.

Riva Agüero maneja una impresionante red de contactos y es también líder de guerrillas. A veces con nombre propio y otras con uno de sus seudónimos (Marcos Deneyra), mantiene comunicación con los agentes de San Martín dándoles información de los movimientos del bando realista. En enero de 1821 avisa que el virrey Joaquín de la Pezuela planea abandonar la capital rumbo a la sierra, plan que es precisamente el que ejecuta luego el virrey José de La Serna, cosa que Riva Agüero también advierte prontamente. Y en una fecha tan temprana como el 8 de enero de 1821, manifiesta la intención de reunir un cabildo abierto en Lima que decidiese la independencia: “Mi plan es que se haga un Cabildo abierto: si se consigue la revolución, es efectivo y si no, me quedará al menos la satisfacción de haber puesto todos los medios para que la ciudad dé el último estallido.” Fue esto lo que el conde de San Isidro, a pedido de San Martín, realiza en Lima seis meses después.

A partir de junio de 1821 Riva Agüero escribe frenéticamente e insiste en que el ejército libertador tome la capital. Es tal el ambiente de revolución, que los patriotas están en peligro si no llega San Martín: “Somos irremediablemente sacrificados porque está firmada la acta de nuestro degüello”. La situación se torna convulsa, así que Riva Agüero dicta medidas para intentar contener los ánimos. En comunicación con el neogranadino Juan García del Río –que luego llega a ser ministro de gobierno en el Protectorado- solicita claridad en las acciones a tomar por San Martín para llevar a cabo el ingreso a Lima: “Quedo esperando que ustedes me aclaren el horizonte, pues está en tinieblas.”

A inicios de julio de 1821, el virrey La Serna abandona Lima y se dirige, en efecto, a la sierra. En la capital se desata el caos, el miedo y la confusión. La vida de patriotas como Riva Agüero peligra. Sorteando la difícil situación, Riva Agüero consigue salir de la capital y reunirse con San Martín en Huaura. Días después, “pacificada” la ciudad, Riva Agüero reingresa a Lima junto con San Martín y el ejército libertador por el que ha trabajado tanto. Entonces, afirma Riva Agüero, junto con José de San Martín “ejecutaron ese plan admirable de campaña hasta la ocupación de Lima”. Fue uno de los momentos más importantes en la vida de Riva Agüero, cuya trayectoria pone de manifiesto esa independencia buscada por un sector de peruanos que en aquellos decisivos acontecimientos también tuvieron protagonismo.

· La doctora Elizabeth Hernández García es historiadora, ejerce la docencia en la Universidad de Piura/Campus Lima. Su más reciente publicación es José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete (1783-1858). Primer presidente del Perú (2019).

(Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas en él son de responsabilidad del autor).