Detrás de las palabras

Tabanco

Tabanco es palabra azteca (de tlapanco), aunque por error Corominas lo deriva de taberna (se recoge como ‘bodegón’ en el vocabulario de germanía de Juan Hidalgo).

El vocabulario de la construcción sabe adaptarse a las condiciones y los materiales disponibles de cada lugar. El contrato de arrendamiento que otorga en Piura el capitán don Juan de Sojo del trapiche de Morropón (1705) “con sus tierras, pastos y abrevaderos”, incluye “una casa de vivienda de adobes y mojinetes de tabique y ventanas con balaustres” y “dos ramadas cubiertas de paja y caña”.

El mojinete era el armazón de madera del techo y es americanismo formado a semejanza de caballete. Mohino era el mulo de pelo oscuro. Las cañas, que aquí desde el siglo XIX vinieron a llamarse guayaquiles, por antonomasia, son todavía material constructivo fundamental para la elaboración de quincha, quechuismo que ha desplazado en el norte en épocas republicanas al vocablo bajareque, de procedencia antillana, que aparece por ejemplo en la declaración de bienes del difunto clérigo portugués Vicente Viana Alemán (1677), quien vivía, como ha estudiado Gleydy Sullón, en unas casas ”de adobes cubiertas de paja” que asimismo tenían “algunas paredes de bajareque y están en la calle principal de esta ciudad al fin de ella”.

Tabanco es palabra azteca (de tlapanco), aunque por error Corominas lo deriva de taberna (se recoge como ‘bodegón’ en el vocabulario de germanía de Juan Hidalgo). En Piura, mantuvo la acepción de desván que registra Morínigo para Centroamérica, y también se ofrece el uso que se da en México y Guatemala: ‘armazón de palos a manera de tabladillo, usado en el campo como almacén de alimentos’, tal como registra Edmundo Arámbulo Palacios (1995). En los rozos o sembríos había también tabancos, donde los pajareros ahuyentaban con guaraca, dice el padre Esteban Puig (1985), a los pájaros. Carlos Espinoza León lo menciona en una de sus hermosas Leyendas piuranas (1991): “el gallo cantó encaramado en el tabanco y los chilalos silbaron alegremente”.

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