Profesores de Arquitectura ganan una distinción en premio internacional

La propuesta del estudio Losada Rodríguez Arquitectos fue seleccionada como “Proyecto destacado” en la tercera edición del premio “Félix Candela” y participará en una exposición itinerante que recorrerá México y España el 2021.

Los profesores Jorge Losada y Lola Rodríguez, del programa académico de Arquitectura de la Universidad de Piura, obtuvieron esta distinción en la tercera edición del premio “Félix Candela”, concurso internacional de ideas de arquitectura que anualmente convoca el Instituto Español de Arquitectura (Iesarq). Está dirigido a estudiantes de arquitectura, arquitectura de paisaje, urbanismo y diseño, así como a arquitectos, paisajistas urbanistas y diseñadores jóvenes, de hasta 35 años, de manera individual o formando equipos.

En esta edición, el concurso propuso plantear una “Casa del Agave”, en algún paisaje dentro del territorio mexicano y vincularla al sistema de explotación específico de alguno o varios de los productos que se extraen o elaboran como el pulque, ixtle, tequila, mezcal, entre otros. Al delimitar y proponer la arquitectura a usarse en la “Casa del Agave”, el proyecto permitirá  a los visitantes entender el paisaje y los procesos de cultivo y recolección de la planta en su medio físico, humano y en su devenir histórico.

El proyecto presentado por Losada Rodríguez Arquitectos contó con el apoyo de los estudiantes de Arquitectura de la UDEP: Giovanny Cárcamo, María José Chinguel, Kelly Núñez y Marlee Piedra.

Al detallar las características de su trabajo, los ganadores precisaron: “Nuestra Casa Agave es decididamente áspera, descarnada. A este paisaje de belleza tan esencialmente mexicana, responde un proyecto con espinas que no busca proteger al habitante a toda costa, sino exponerlo a la fuerza de los elementos y hacerle partícipe de la lógica productiva que le ha dado forma al lugar durante siglos en un disfrute austero, profundo y de placeres terrenales”.

“Es un Walden latinoamericano, construido entre los autoclaves, los depósitos de acero inoxidable y los alambiques de una plantación contemporánea. Es un espacio despojado —de mínimos y máximos, según se mire— al que bien podría llevarte Abundio en su burro atravesando alucinados el llano de color azul etílico”, añaden.

Rodríguez y Losada destacan la importancia de este tipo de concursos, pues “permiten escapar de la actividad profesional, más sujeta a convenciones, hacia una arquitectura poética —como salida de un libro o una película— que se abre radicalmente al paisaje”.

“Es un ejercicio de imaginación que nos entretuvo durante los difíciles meses del confinamiento en un viaje interior”, agregan. Asimismo, indican que para los estudiantes, en este caso para los alumnos de la UDEP, “esta constituye una experiencia enriquecedora en la medida en que permite dialogar con los profesores fuera de la lógica del aula, conversar sobre sus preocupaciones en arquitectura, desarrollar una propuesta con estándares elevados de representación e involucrarse en la rutina de una oficina de arquitectos”.