Artículo de opinión

¿Existe el amor verdadero?

Mucha gente se pregunta cómo reconocer cuando un amor es verdadero. Una forma es a través de los momentos difíciles, donde las virtudes cumplen un papel fundamental en el crecimiento del amor.

Artículo escrito por la Lic. Solange Palacios, exalumna de la Maestría en Matrimonio y Familia. ICF-UDEP.

Muchas veces, nos pasamos la vida entera tratando de encontrar nuestra otra mitad, el tan añorado amor de toda la vida; sin embargo, a veces teniéndolo tan cerca no nos damos cuenta. En mi caso, reconocí su existencia gracias a una enriquecedora historia que comparto.

A los 50 años, mi mamá fue diagnosticada de un tumor agresivo que crecía rápidamente. Cuando recibimos la noticia, fue como recibir un balde de agua fría, diría que más bien lo sentí como un témpano de hielo. El primero en enterarse fue mi padre. Recuerdo cómo en el pasillo del hospital nos decía con voz serena y firme a la vez: “Tú mamá se va a recuperar, solo debemos tener fe en Dios”.

Desde ese momento viví junto con mi familia una situación sumamente difícil. Esta enfermedad significó para mis padres una prueba de amor. Fueron días duros y a la vez reconfortantes; especialmente, cuando observaba a mi madre salir de sala de operaciones con una sonrisa en el rostro y sus miradas e reencontraban.

Alguno se preguntará qué tiene que ver todo esto con el amor verdadero. Como anunciaba al inicio, esta vivencia fue una prueba irrefutable de la grandeza del amor en el matrimonio. Mis padres nos lo enseñaron a mis hermanos y a mí; nos demostraron cuán posible es vivir la reciprocidad y la complementariedad conyugal a un nivel muy profundo. Las circunstancias inesperadas, y por ello más complejas, no les afectaron, su amor se mantuvo sólido.

Un amor fiel, bueno y verdadero se sustenta en virtudes humanas, según Viladrich. En aquellos días, cuando mi madre no reaccionaba positivamente luego de la segunda intervención, la persona que estaba allí con actitud paciente y misericordiosa era mi padre. Su compañía perseverante y su esperanza porque algún día se recuperarse eran un testimonio real del valor de lo humano y lo divino.

Mucha gente se pregunta cómo reconocer cuando un amor es verdadero. Una forma es a través de los momentos difíciles, donde las virtudes cumplen un papel fundamental en el crecimiento del amor. La paciencia, la misericordia, la esperanza y el olvido de uno mismo procurando el mayor bien al otro, contribuyeron a que la enfermedad de mi madre sea una experiencia dura pero llevadera. Tal como refiere el texto de Corintios: “el amor es paciente, bondadoso, no es jactancioso ni orgulloso, todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

Considero que fui muy afortunada por conocer el valor del amor matrimonial por medio de mis padres; la vida de mi madre acabó una mañana de junio, luego de 2 años de lucha, acompañada de apoyo incondicional. Podrán imaginar quién estuvo allí en su último suspiro.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.